Cuba vuelve a sumirse en apagones prolongados en medio de un déficit energético crítico

La crisis eléctrica en Cuba se ha intensificado en los últimos días, dejando a amplias zonas del país con cortes de corriente que superan con facilidad las 12 y hasta 20 horas diarias. El déficit de generación ha alcanzado niveles críticos, provocando una situación de inestabilidad sostenida en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) que impacta directamente la vida cotidiana de millones de ciudadanos.

Según los partes técnicos más recientes del propio sistema eléctrico, la capacidad de generación disponible continúa muy por debajo de la demanda real. Varias unidades termoeléctricas permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento, mientras que la falta de combustible limita la entrada en funcionamiento de grupos electrógenos y plantas flotantes.

La Habana bajo presión

En La Habana, donde históricamente los cortes habían sido menos severos que en el interior del país, la situación también se ha deteriorado. Barrios de distintos municipios reportan apagones prolongados, interrupciones fuera del horario anunciado y restablecimientos intermitentes.

Zonas como Habana del Este, Diez de Octubre, Arroyo Naranjo y San Miguel del Padrón han registrado en días recientes afectaciones continuas, en algunos casos superiores a las 24 horas acumuladas. Aunque los partes oficiales hablan de “afectaciones por déficit de generación”, no siempre se publican cronogramas claros cuando el sistema entra en estado crítico.

El interior del país, el más golpeado

En provincias orientales y centrales los cortes han sido aún más severos. Municipios en Granma, Holguín, Santiago de Cuba, Camagüey y Villa Clara reportan jornadas con apenas pocas horas de electricidad al día. En algunas localidades la energía se restablece de madrugada durante breves intervalos, lo que obliga a la población a reorganizar completamente su rutina doméstica.

La falta de electricidad afecta directamente:

La conservación de alimentos. El bombeo de agua. La conectividad a internet. El funcionamiento de hospitales y servicios esenciales. El transporte y la producción estatal y privada.

Un sistema al límite

El problema no es nuevo, pero en los últimos días el déficit ha superado con frecuencia los 1.800–2.000 megavatios en horario pico, una cifra que coloca al sistema en una situación extremadamente frágil. Cualquier avería adicional puede provocar colapsos en cadena o apagones masivos.

Especialistas han advertido que el deterioro acumulado de las termoeléctricas, la falta de mantenimiento estructural y la escasez de combustible importado agravan el escenario. La red de transmisión también presenta vulnerabilidades que complican la estabilidad del suministro.

Impacto social creciente

En distintos territorios han surgido expresiones de descontento vecinal ante la prolongación de los apagones. Las redes sociales se han convertido en el principal canal de denuncia ciudadana ante la falta de información detallada o actualizaciones constantes.

Mientras tanto, el país continúa operando bajo un esquema de emergencia energética que no muestra señales claras de estabilización inmediata.

La situación eléctrica no es un evento aislado de estos días, sino la expresión visible de una crisis estructural que mantiene al país en un ciclo continuo de apagones, incertidumbre y deterioro de los servicios básicos.

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