
El régimen cubano intenta lavarse la imagen ante EE. UU. con un comunicado sobre terrorismo y lavado de dinero
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) emitió este 1 de febrero de 2026 un comunicado en el que asegura que Cuba condena “de manera inequívoca” el terrorismo en todas sus formas y manifiesta su disposición a cooperar con los Estados Unidos y otros países en materia de seguridad, lucha contra el lavado de dinero y delitos transnacionales.
La declaración, difundida desde La Habana, insiste en que el régimen no alberga, no apoya ni financia organizaciones terroristas o extremistas, y afirma mantener una política de “tolerancia cero” frente al financiamiento del terrorismo y las actividades financieras ilícitas. Según el Minrex, estas acciones se desarrollan en coherencia con estándares internacionales y con un marco legal que, aseguran, continúa fortaleciéndose.
Sin embargo, el texto omite cualquier referencia autocrítica a los señalamientos que durante años han pesado sobre el régimen cubano por sus vínculos políticos, logísticos y de protección con actores internacionales considerados una amenaza para la seguridad regional. En su lugar, el comunicado intenta justificar contactos pasados con personas posteriormente catalogadas como terroristas, alegando que se trató exclusivamente de “interacciones humanitarias limitadas”, vinculadas a procesos de paz reconocidos internacionalmente y realizadas a solicitud de gobiernos extranjeros.
El Minrex también rechaza de forma tajante que Cuba represente una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos. Niega la existencia de bases militares o de inteligencia extranjeras en la isla y asegura que nunca ha respaldado acciones hostiles contra Washington ni permitirá que su territorio sea utilizado contra terceros países.
En un tono claramente orientado a rebajar tensiones, el régimen expresa su disposición a reactivar y ampliar la cooperación bilateral con el Gobierno de Estados Unidos en áreas como la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, el lavado de dinero, la ciberseguridad, la trata de personas y los delitos financieros. La declaración sostiene que cuando ha existido voluntad política, se han logrado avances en estos frentes.
El comunicado concluye apelando a los beneficios de una relación “constructiva” entre ambos pueblos y a la posibilidad de un diálogo respetuoso y recíproco, basado en el derecho internacional y el interés mutuo.
Para observadores y sectores críticos, este pronunciamiento no representa un cambio real de conducta, sino un intento del régimen cubano de reposicionarse políticamente ante un escenario internacional cada vez más adverso. Mientras La Habana emite declaraciones diplomáticas, la represión interna, la falta de transparencia institucional y la ausencia de libertades fundamentales siguen siendo la realidad cotidiana del pueblo cubano.







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