
Resultados de encuesta en solidaridad con la joven Selena Lambert obtiene el mismo resultado que la suya
La reciente citación de urgencia de la joven cubana Selena Lambert Ortega por parte de la Seguridad del Estado por publicar una encuesta en redes sociales volvió a exponer el miedo del régimen a la opinión pública, incluso en formatos tan básicos como una votación en Facebook.
Lambert había lanzado una simple pregunta: “¿A quién preferirías como presidente de Cuba?”, con dos opciones: Marco Rubio y Miguel Díaz-Canel. El gesto, aparentemente inofensivo en cualquier sociedad abierta, desencadenó interrogatorios y presión política.
Como acto de solidaridad y defensa del derecho a expresarse, ClickCuba replicó la misma encuesta en su página oficial. El resultado fue rotundo: más del 98% de los votantes eligieron a Marco Rubio, mientras que Díaz-Canel apenas alcanzó el 1% de los votos.
Los resultados: una brecha imposible de ocultar
Al cierre de la consulta en ClickCuba, los datos visibles mostraron:
Marco Rubio: 98% (136 votos)
Miguel Díaz-Canel: 1% (2 votos)
La disparidad no sólo refleja una preferencia electoral simbólica, sino un nivel de rechazo a la figura del actual mandatario impuesto por la dictadura. Los nombres de quienes participaron quedaron visibles, confirmando que los votantes no temieron manifestar públicamente su elección.
Mientras Díaz-Canel sólo obtuvo dos apoyos registrados, Rubio acumuló más de un centenar de selecciones en pocas horas, provenientes de distintos perfiles, edades y territorios.
La raíz del conflicto: criminalizar la opinión
La citación contra Lambert no ocurrió por un acto delictivo, una protesta o un contenido especialmente crítico; fue por una encuesta política, algo que en cualquier democracia es parte normal del debate público.
El régimen parece haber interpretado la encuesta como una afrenta simbólica, no sólo porque comparaba al gobernante con un legislador estadounidense, sino porque daba voz al ciudadano.
En Cuba, esa voz incomoda.
Libertad de expresión: un derecho que se defiende ejerciéndolo
Reproducir la encuesta no fue una provocación, sino un recordatorio: pensar, opinar y preguntar no deben ser delitos. La reacción orgánica del público demostró justamente eso.
Mientras la Seguridad del Estado intenta sofocar expresiones individuales, la realidad digital evidencia que la ciudadanía observa, opina y decide, incluso aunque el régimen se empeñe en negarlo.
Una fotografía política del presente
Lo ocurrido con Lambert y los resultados en ClickCuba dejan varias conclusiones claras:
El régimen teme a la opinión pública incluso en su forma más básica. La ciudadanía expresa abiertamente rechazo al liderazgo impuesto. La tecnología abre grietas en el control totalitario. Las nuevas generaciones no aceptan el silencio que se exige.
En un país donde las urnas reales no existen y los resultados electorales se dictan desde arriba, una simple encuesta en Facebook se convierte en un acto de soberanía ciudadana.
Lambert fue citada, interrogada y advertida. Pero no pudieron evitar que el país —y el exilio— respondieran a la misma pregunta en voz alta.
Y la respuesta fue contundente.






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