X Alfonso responde al Ministerio de Cultura y al Instituto de la Música tras la polémica en la Fábrica de Arte Cubano

El músico y director artístico X Alfonso publicó este 1 de enero de 2026 una nota dirigida a funcionarios del Ministerio de Cultura y a la dirección del Instituto Cubano de la Música, en la que ofrece su versión sobre el incidente ocurrido el pasado 26 de diciembre en la Fábrica de Arte Cubano (FAC), cuando a un joven identificado como Kevin y a dos acompañantes se les negó la entrada alegando el llamado “derecho de admisión”.

En su texto, Alfonso parte de una reflexión personal y generacional. Nacido en 1972 en el barrio habanero de Luyanó y descendiente de esclavos, afirma que no acepta “campañitas oficiales de discursos vacíos”, en referencia directa a la frase incluida en la nota institucional difundida días atrás, donde se asegura que “la Revolución y sus instituciones están y estarán siempre al servicio del pueblo” y que su compromiso con la igualdad es “inconmovible”.

Según explica, tras conocer la denuncia publicada en redes sociales el 30 de diciembre por Kevin y compartida por la usuaria Yuliet Teresa, contactó de inmediato con el responsable de seguridad de FAC para esclarecer lo sucedido. La explicación recibida fue que el joven había sido confundido con una persona involucrada en robos dentro del local, lo que llevó a impedirle el acceso como medida preventiva. Alfonso califica el hecho como una equivocación grave y asegura que se disculpó personalmente con Kevin, quien, según relata, comprendió el malentendido y expresó su aprecio por el proyecto cultural.

El director de FAC insiste en que el derecho de admisión en ese espacio se aplica únicamente para evitar la entrada de personas con antecedentes de robos, acoso, faltas de respeto o que lleguen en estados que pongan en riesgo la seguridad del público. También denuncia que, fuera del local, el personal se ve obligado a lidiar con fenómenos como el ofrecimiento de drogas o sexo, situaciones que afirma haber reportado reiteradamente a las instituciones sin obtener respuesta.

Uno de los puntos más críticos del texto es la respuesta a la nota oficial que calificó de “absurda” la utilización del derecho de admisión en este caso. Alfonso recuerda que durante años muchos cubanos vivieron exclusiones similares, desde la prohibición de entrar a hoteles o espacios recreativos hasta las actuales limitaciones de acceso a bienes básicos, disponibles solo en monedas que la mayoría no percibe. Todo ello, subraya, decidido por las mismas instituciones que hoy se presentan como garantes de la igualdad.

Frente a las acusaciones de racismo dirigidas a FAC desde espacios oficiales y redes sociales, Alfonso las califica de “surrealistas” y asegura que no forman parte del conflicto real. “Esto no va de racismo”, afirma, al tiempo que denuncia una campaña que busca desacreditar al proyecto cultural.

En su nota, el artista también sitúa el conflicto en un contexto más amplio. Asegura que FAC se ha convertido en “una espina en el zapato” del Ministerio de Cultura desde julio de 2018, enfrentando censura, falta de diálogo y presiones constantes. Reconoce que las autoridades tienen el poder de cerrar el espacio, pero sostiene que no podrán silenciar lo que representa ni a las voces que lo integran.

Alfonso concluye con una reflexión amarga sobre el estado de la sociedad, señalando el daño causado por campañas oficiales, comentarios de odio, perfiles anónimos, titulares sin investigación y el mal periodismo. No obstante, cierra su mensaje con un tono distinto al desear un año nuevo “lleno de esperanza y luz” a artistas, trabajadores y seguidores de la Fábrica de Arte Cubano, afirmando que esa esperanza es hoy más necesaria que nunca.

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