
Tensión en Marianao: fuerte operativo militar en el juicio contra Alejandro Gil
Fuertes medidas de seguridad, cierre de calles y presencia de prensa internacional marcan este martes el inicio del juicio contra Alejandro Gil Fernández, exministro de Economía y exviceprimer ministro del régimen cubano.
El proceso se desarrolla a puertas cerradas en un tribunal militar del municipio Marianao, bajo estrictas normas de confidencialidad y con un notable despliegue policial en los alrededores. Según constató Cubanet en imágenes obtenidas desde el lugar, agentes uniformados y personal de seguridad mantienen controlada toda la zona, mientras reporteros de agencias internacionales permanecen fuera del recinto sin acceso permitido.
Un juicio en total hermetismo
El Tribunal Supremo Popular informó el lunes que el juicio se realizaría “por razones de seguridad nacional”, con la asistencia exclusiva de las partes procesales y las personas expresamente autorizadas. La decisión de excluir al público y a la prensa independiente ha incrementado las sospechas sobre el carácter político del proceso.
Gil Fernández, considerado durante años el principal arquitecto de la fallida “Tarea Ordenamiento”, enfrenta cargos que incluyen espionaje, malversación, lavado de activos y tráfico de influencias, entre otros delitos graves. El exfuncionario fue destituido en febrero de 2024, tras ser durante más de cinco años uno de los hombres de mayor confianza de Miguel Díaz-Canel.
Marianao bajo control
Testigos en el área describen un ambiente de tensión contenida: patrullas en los accesos, vigilancia constante y equipos de filmación apostados a distancia. “Todo el perímetro está tomado por la Seguridad del Estado”, señaló un residente que pidió el anonimato.
Las fotografías muestran a periodistas aguardando a varios metros del tribunal, sin posibilidad de acercarse al edificio amarillo donde se celebra el proceso. No se ha permitido el ingreso de familiares ni observadores independientes.
Sin parte oficial ni acceso público
Hasta el momento, el régimen no ha emitido ningún comunicado sobre el avance del juicio, ni se conocen detalles sobre las pruebas presentadas o la duración prevista de las sesiones.
La opacidad con que se desarrolla el proceso, sumada al peso político del acusado, hacen de este juicio uno de los más sensibles y vigilados de los últimos años en Cuba.







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