
Fiscalía cubana acusa a Alejandro Gil Fernández de espionaje, malversación y lavado de activos
La Fiscalía General de la República de Cuba informó este 31 de octubre de 2025 que ha concluido la investigación penal contra Alejandro Gil Fernández, ex vice primer ministro y ex ministro de Economía y Planificación, junto a otros implicados, por un amplio listado de delitos que incluyen espionaje, malversación, cohecho, falsificación de documentos públicos, evasión fiscal, tráfico de influencias y lavado de activos, entre otros.
Según la nota publicada por el medio oficial Minint Hoy, la investigación fue dirigida por los órganos del Ministerio del Interior y supervisada por la Fiscalía, la cual ejerció la acción penal pública en representación del Estado. El documento asegura que se garantizó “el debido proceso” y que las actuaciones fueron presentadas ante el tribunal correspondiente.
Entre los delitos imputados destacan actos en perjuicio de la actividad económica o de la contratación, así como la infracción de normas de protección de documentos clasificados y la sustracción y daño de documentos u objetos en custodia oficial. La Fiscalía precisó que en todos los casos se han solicitado sanciones privativas de libertad proporcionales a los hechos cometidos.
El Tribunal Supremo Popular confirmó a la Televisión Cubana que la causa contra los acusados ya fue radicada y se encuentra “en tramitación conforme al debido proceso”. El comunicado concluye afirmando que, una vez iniciado el juicio, se informará oportunamente a la población.
Un caso sin precedentes en la élite del poder cubano
La acusación contra Alejandro Gil Fernández marca un hecho inédito en la historia reciente del régimen cubano: por primera vez en décadas, un alto funcionario del Consejo de Ministros es acusado formalmente de espionaje y corrupción a gran escala. Gil Fernández fue destituido de sus cargos en febrero de 2025, en medio de la peor crisis económica del país en más de 30 años, tras una sorpresiva decisión del Consejo de Estado que nunca explicó las razones.
La caída del ex ministro, quien fue considerado durante años el rostro económico del régimen y mano derecha de Díaz-Canel en la política financiera, abre un nuevo capítulo de tensiones internas dentro del poder en La Habana. La falta de transparencia sobre el caso y la magnitud de los delitos imputados sugieren un ajuste político en las más altas esferas del Gobierno.
ClickCuba seguirá informando conforme se conozcan nuevos detalles sobre el proceso judicial y las posibles repercusiones políticas de este caso.







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