Segunda parte: La impunidad tras el crimen de Teresa y Gema Padrón en Santa Clara

Lo que parecía una simple tragedia familiar se ha ido revelando como un entramado de corrupción, despojo y muerte en el corazón de Santa Clara. Iliana Ramos Padrón, quien recientemente denunció ante ClickCuba la sospechosa muerte de su madre y su tía, continúa su valiente lucha por justicia. A las irregularidades ya expuestas, se suma un nuevo capítulo que profundiza la gravedad de lo ocurrido y destapa la red de impunidad que rodea el caso.

El 22 de agosto de 2021, el mismo día en que falleció Gema Padrón, se presentó en la vivienda un funcionario de la Dirección Municipal de Vivienda, Reinel Guillén Díaz. Según el testimonio de Iliana, la puerta fue abierta por Milagros, una enfermera enviada previamente a la casa por el enfermero Luis Barrio. En un video grabado por una vecina, se observa a Guillén y a Milagros registrando el cuarto de las ancianas y buscando documentos de la propiedad. Los papeles de la casa nunca fueron hallados por los funcionarios. Ante la imposibilidad de encontrar los documentos, los supuestos implicados optaron por el saqueo: robaron objetos de valor y pertenencias de las fallecidas.

Cuando la vecina les pregunta con qué autoridad están revisando una casa ajena, Guillén responde con frialdad que «los que viven en Estados Unidos no cuentan» y que él está allí porque lo envió el enfermero Luis Barrio. Pero hay un hecho que marca un giro clave en la historia: horas antes de morir, Gema llamó a un matrimonio amigo suyo, Ángel y Adelaida, y les pidió que fueran a buscar los papeles de la casa. Les indicó dónde encontrarlos, como si supiera lo que iba a ocurrir. Esa noche, Iliana logró hablar por cámara con su tía, sin notar signos alarmantes.

A la mañana siguiente, Ángel y Adelaida llegaron a la casa y se encontraron con la peor escena: Gema había muerto en la cama. Rescataron los documentos donde les había indicado Gema y se fueron inmediatamente.

Iliana no conocía ni a Luis Barrio ni a la enfermera implicada, y asegura que ninguno formaba parte del entorno de confianza de su familia. Comenzó entonces su propia investigación, identificó a Guillén y descubrió sus vínculos con Barrio, además de su amistad con Jorge Luis Quintana Limonte funcionario de la Dirección Provincial de Justicia en Santa Clara. Cuando llamó a su casa para pedir explicaciones, fue atendida por Milagros, la enfermera que también aparece en los videos. “Le pregunté qué estaba pasando en mi casa, que había recibido un video donde se les veía registrándola, y ella me respondió con total frialdad: ‘Aquí no está pasando nada’. Y me colgó”.

Reinel Guillén y Jorge Luis Quintana

Conmovida y decidida, Iliana viajó a Cuba a finales de ese año para denunciar los hechos. Reunió todas las evidencias disponibles: testimonios, grabaciones, nombres, fechas. Pero lo que encontró fue aún más devastador que la pérdida: el silencio cómplice de las instituciones.

En la Fiscalía Provincial, la fiscal Yusel Rodríguez, lejos de mostrar interés, la maltrató verbalmente. Le confirmó que Luis Barrio había administrado un suero no prescrito a su madre, pero no mostró disposición alguna a iniciar una investigación. “Si quiere quejarse, vaya a ver a Juan J. Pulido López, director de Salud Pública de la provincia”, le dijo. Pulido, sin embargo, nunca la recibió. Cada vez que Iliana se presentó, fue atendida por una secretaria que le repetía: “No puede recibirla”.

Juan J. Pulido

La búsqueda de justicia la llevó también a la Dirección Municipal de Vivienda, donde expuso las pruebas del accionar de Reinel Guillén. ¿La respuesta? La remitieron al Bufete Internacional. Allí fue atendida por los abogados Joaquín Collado y Jorge Luis Barroso, quienes, tras recibir las evidencias, la enviaron al Bufete Colectivo. Allí, Bárbara López y Hugo López tomaron el caso, pero la atención fue hostil. “Hugo me dijo que no quería ver ese video, que ya lo había visto”, relata. Las trabas fueron constantes, y la sensación de encubrimiento total, abrumadora.

Tampoco la notaria Yisel Sarduy mostró interés en brindarle apoyo legal. “Era como si todos se hubieran puesto de acuerdo para proteger a Guillén y a Barrio”, lamenta Iliana. A pesar de contar con pruebas contundentes que apuntan a la implicación directa del enfermero Luis Barrio en la muerte de su madre y de su tía, su caso nunca fue investigado.

Hoy, tanto Luis Barrio como Reinel Guillén Díaz siguen en libertad, sin que pese sobre ellos ni una sola medida judicial. Mientras tanto, Iliana Ramos Padrón clama por justicia en nombre de dos mujeres que, asegura, fueron asesinadas por codicia y desamparo.

ClickCuba continuará acompañando esta denuncia hasta que el caso obtenga la atención que merece. En un país donde el poder y la impunidad van de la mano, el silencio no puede ser una opción.

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