El régimen rodea de patrullas una misa infantil: represión en el homenaje a Damir en La Habana

La misa por el niño fallecido se celebró entre patrullas, detenciones y actos de hostigamiento a activistas.

Este miércoles 9 de abril, a las 4:00 p.m., se celebró en la capilla del cementerio de Colón, en La Habana, una misa en honor a Damir, el niño cuya historia y fallecimiento han conmovido profundamente dentro y fuera de Cuba. Lo que debía ser un acto íntimo y espiritual, de despedida y consuelo, terminó siendo una muestra más del temor del régimen cubano incluso ante una ceremonia religiosa.

Desde horas antes del servicio, el cementerio fue rodeado por patrullas policiales y agentes de la Seguridad del Estado. Algunas personas no pudieron siquiera acercarse a las inmediaciones del lugar. La activista Yamilka Lafita, conocida como “Lara”, fue sitiada en su vivienda para impedir que asistiera. El activista Alberto Turis, por su parte, fue detenido sin explicación al llegar a las puertas del cementerio.

Pese a estos obstáculos, la misa se realizó con la presencia de quienes lograron llegar. El padre Jorge Luis ofició el acto con palabras de fe, consuelo y amor, honrando la corta pero significativa vida de Damir, y pidiendo luz para su alma y paz para su familia.

Lo ocurrido no solo muestra el profundo dolor que atraviesa la comunidad que ha seguido el caso de Damir, sino también la creciente intolerancia del régimen ante cualquier manifestación de unión o resistencia pacífica, incluso cuando se trata de una misa por un niño.

La detención arbitraria de activistas, la vigilancia desmedida y la imposición del miedo siguen siendo herramientas del poder en Cuba. Pero ni siquiera los cercos ni las amenazas pudieron silenciar la despedida de Damir, que se alzó entre rezos y lágrimas, en medio del control, pero también de la dignidad.

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