
Nace Milagro en la finca de Isabel Urquiola: una esperanza en medio del despojo y el silencio de las organizaciones animalistas
En la finca de Isabel Urquiola, donde hace apenas unos días se denunció el robo de sus animales, ha ocurrido un hecho que, pese a la tristeza y la indignación, representa un rayo de esperanza: el nacimiento de una ternera a la que han llamado Milagro. Así lo anunció Omara Ruiz Urquiola en sus redes sociales, destacando la ironía de que, mientras su madre sigue luchando por recuperar a sus animales arrebatados, la vida sigue abriéndose paso en el mismo lugar donde la injusticia dejó su huella.
El nacimiento de Milagro llega en un momento de profunda angustia para Isabel Urquiola. La anciana campesina y maestra de biología ha sido víctima de un nuevo atropello por parte de las autoridades locales, quienes se llevaron a su burrita Guana y a la ternera Rita sin justificación alguna. Estos animales eran parte de su familia, su sustento y su compañía en una vida de trabajo y sacrificio. Ahora, con la llegada de Milagro, surge una nueva preocupación: ¿está también en riesgo de ser arrebatada?
¿Dónde están las asociaciones defensoras de los animales en Cuba?
A pesar de la indignación generada por el robo de los animales de Isabel Urquiola, hasta la fecha ninguna organización animalista en Cuba ha emitido un pronunciamiento sobre el caso. Este silencio es preocupante, pues en otras ocasiones estas asociaciones han condenado actos de maltrato animal y han exigido medidas al respecto. La pregunta es inevitable: ¿por qué ahora callan?
La Biogranja El Infierno y el maltrato a sus animales parecen no estar en la agenda de las organizaciones protectoras de animales en Cuba, ya que estas prefieren mantenerse dentro de los límites de tolerancia del Gobierno, evitando confrontaciones que puedan comprometer su posición.
Milagro: símbolo de vida y resistencia
Mientras el régimen sigue sin responder y las asociaciones guardan silencio, Milagro ha nacido como un símbolo de esperanza en medio de la injusticia. Sin embargo, su futuro es incierto. Isabel Urquiola, quien ya ha sufrido la pérdida forzada de sus otros animales, ahora enfrenta el temor de que la historia se repita.
La lucha por la justicia en la finca de los Urquiola no ha terminado. La denuncia sigue en pie, y la pregunta sigue resonando: ¿cuántos más deben ser despojados antes de que alguien actúe?







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