
La desgarradora verdad detrás del caso de Daniel Hernández Fiallo: Testimonio de su hija Yeni Hernández Villega
Lo que inicialmente se presentó como una denuncia de injusticia judicial, con Daniel Hernández Fiallo afirmando que estaba preso injustamente por un supuesto asesinato, se ha transformado en una historia aterradora. Yeni Hernández Villega, hija de Hernández Fiallo, rompió el silencio y compartió un testimonio que desnuda una vida marcada por años de abuso, control absoluto y desprotección en un sistema que falló en protegerla.
Infancia y abuso: un control absoluto
Yeni relata que los abusos comenzaron cuando su padre salió de prisión mientras ella cursaba cuarto grado. Desde ese momento, Hernández Fiallo retomó una relación con su madre y se mudaron juntos a un alquiler. “Mi vida cambió para siempre desde que él llegó. Todo era controlado por él: si iba a la escuela, con quién hablaba, cómo me vestía. No tenía derecho a nada”, contó Yeni.
El control no tardó en volverse opresivo. Yeni recuerda cómo era obligada a acompañarlo a sus trabajos, como si fuera su sombra. Los abusos comenzaron a manifestarse de manera sutil, pero rápidamente se convirtieron en físicos y psicológicos. “Él decidía todo, y si intentaba rebelarme, las consecuencias eran terribles. Golpes, gritos, humillaciones. Todo para asegurarse de que yo no tuviera voluntad propia”, relató.
Adolescencia bajo amenazas
Durante la secundaria, la vigilancia y el abuso de Hernández Rialdo se intensificaron. Según Yeni, no podía relacionarse con sus compañeros de clase sin que él interviniera. “Era como si yo fuera su propiedad. Me decía que no podía tener novio porque eso era de ‘putas’, y si intentaba acercarme a alguien, me golpeaba sin piedad”, afirmó.
Yeni describió episodios en los que su padre la humillaba públicamente, llegando a golpearla delante de sus compañeros de escuela. “No tenía vida. No podía decidir nada por mí misma. Mi adolescencia fue un infierno, y nadie hizo nada para ayudarme”, dijo.
La escalada de violencia
Con el tiempo, los abusos dejaron de ser solo psicológicos y físicos. Yeni denunció que su padre también la sometió a agresiones sexuales. “Decía que si yo quería ser una ‘puta’, él mismo se encargaría de destruirme antes”, confesó.
El control de Hernández Fiallo era total. Yeni no podía tener un teléfono propio sin que él lo supervisara. Cada mensaje, cada llamada, era monitoreada. Si sospechaba que ella hablaba con alguien, las represalias eran inmediatas y brutales.
El incidente en Guanabacoa
El 14 de diciembre de 2022, Hernández Fiallo atacó brutalmente al esposo de Yeni, un hombre que ella describe como su salvación. Según su testimonio, cuando su esposo llegó a decirle al padre que la dejara en paz, este lo atacó con un taser, al que describió como más potente que los utilizados por la policía, y lo utilizó para dejar a su esposo inconsciente. Luego, lo golpeó con piedras hasta desfigurarle el rostro.
“El ataque no fue solo físico, fue un último intento de control. Él no soportaba que yo tuviera una vida lejos de él, que tuviera libertad”, afirmó Yeni.
Un sistema que falló a las víctimas
Yeni denunció que las señales de abuso fueron ignoradas durante años. “Nadie me escuchó. Ni mi madre, ni mi familia, ni la policía. En Cuba, si no tienes apoyo o influencia, estás completamente sola”, explicó.
La ausencia de un sistema de protección efectiva permitió que los abusos de Hernández Fiallo continuaran durante más de una década. Según Yeni, su padre también tiene un historial de agresiones y estafas que han quedado impunes.
La reconstrucción de una vida rota
Hoy, con 30 años, Yeni intenta reconstruir su vida junto a su esposo. “Por primera vez sé lo que es vivir. Puedo elegir mi ropa, salir con amigas, estudiar y trabajar. Cosas que para otros son normales, para mí son un milagro”, confesó.
Sin embargo, las secuelas de años de abuso siguen presentes. “Es difícil superar lo que viví. Pero estoy aprendiendo a levantarme cada día, a construir una vida lejos del horror que él me hizo vivir”, dijo.
Reflexión sobre la justicia
El caso de Daniel Hernández Fiallo y su hija Yeni no solo pone en evidencia los horrores de una vida marcada por el abuso, sino también las profundas fallas de un sistema que debería proteger a los más vulnerables.
Nota de la redacción
Desde ClickCuba, damos voz a las víctimas que han sido silenciadas por años, reconociendo la valentía de Yeni al compartir su historia. Aclaramos que no nos hacemos responsables de las declaraciones realizadas por los involucrados, pero consideramos nuestra responsabilidad amplificar estas historias en un entorno donde las víctimas rara vez encuentran justicia.
Seguiremos atentos a este caso y otros similares, comprometidos con la búsqueda de la verdad y la justicia, y exigiendo que las autoridades investiguen con imparcialidad y rigor. Las víctimas merecen ser escuchadas, y los agresores, enfrentarse a las consecuencias de sus actos.
#YoSiTeCreo







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