Colón, entre el abandono y el horror: la denuncia de Camila Acosta sobre el estado del cementerio más emblemático de Cuba

La periodista independiente Camila Acosta ha vuelto a poner el foco en una realidad que el discurso oficial intenta invisibilizar: el profundo deterioro del Cementerio de Colón, uno de los camposantos más importantes de América Latina y símbolo histórico de La Habana.

Durante una reciente visita, Acosta documentó con imágenes y testimonios una escena que sobrepasa el abandono estructural y se adentra en lo que muchos califican como una crisis humanitaria también en el trato a los muertos.

Restos humanos expuestos y acumulados

Las imágenes captadas en video muestran montones de huesos humanos amontonados en el interior de una estructura en ruinas, así como restos óseos esparcidos a la intemperie. Cráneos, costillas y fragmentos de esqueletos aparecen mezclados con escombros, madera y basura, sin ningún tipo de resguardo ni identificación.

En una de las escenas más impactantes, los restos parecen haber sido retirados de nichos o tumbas y depositados sin orden ni protocolo en una habitación deteriorada, donde la humedad, el calor y la falta de mantenimiento agravan el estado de descomposición y abandono.

Un patrimonio histórico en decadencia

El Cementerio de Colón, fundado en el siglo XIX y considerado patrimonio cultural por su valor arquitectónico y artístico, atraviesa desde hace años un progresivo deterioro. Sin embargo, lo documentado por Acosta evidencia un nivel de abandono que trasciende la falta de recursos y apunta a una desatención sistemática.

Familias cubanas han denunciado en múltiples ocasiones la profanación de tumbas, el robo de mármoles y metales, así como la imposibilidad de garantizar la conservación digna de los restos de sus seres queridos. A esto se suma la falta de personal, materiales y condiciones básicas para el mantenimiento del lugar.

Crisis también después de la muerte

Lo ocurrido en el Cementerio de Colón refleja una extensión de la crisis estructural que vive el país. No se trata únicamente de la escasez o el deterioro de servicios públicos, sino de una pérdida de estándares mínimos en ámbitos tan sensibles como el respeto a los fallecidos.

La exposición de restos humanos sin protección ni control sanitario plantea además riesgos para la salud pública, en un entorno donde las condiciones higiénicas ya son precarias.

Silencio oficial ante denuncias reiteradas

Pese a la gravedad de las imágenes y la repercusión que han tenido en redes sociales, no se ha producido hasta el momento una respuesta oficial que explique lo sucedido o anuncie medidas concretas para revertir esta situación.

El trabajo de periodistas independientes como Camila Acosta continúa siendo clave para visibilizar realidades que permanecen fuera de los canales oficiales, en un contexto donde la información sigue estando fuertemente controlada.

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