
Empresarios cubanoamericanos condicionan inversiones en Cuba al fin del comunismo
Un grupo de influyentes empresarios cubanoamericanos expresó su disposición a participar en la reconstrucción económica de Cuba, pero dejó claro que cualquier inversión dependerá de un cambio político profundo en la isla. Así lo recoge un reportaje reciente de Univisión 23, que documenta un encuentro celebrado en Miami entre figuras destacadas del exilio empresarial.
La reunión tuvo lugar en la residencia del reconocido médico Jorge Suárez Meléndez, donde se dieron cita multimillonarios y líderes empresariales con una visión común: contribuir al desarrollo de Cuba en un escenario posterior al actual sistema político.
“Algún día podremos estar en esa Cuba y complementarnos empresarialmente para llevarla a la Cuba que merece ser”, expresó uno de los participantes durante el encuentro. Sin embargo, el consenso fue contundente: no habrá inversiones mientras no existan garantías legales, apertura económica real y un cambio de sistema.
Condiciones claras: sin cambio político no hay inversión
Los asistentes coincidieron en que cualquier proceso de inversión está condicionado a la resolución de disputas legales entre Estados Unidos y Cuba, así como a la desaparición del actual modelo político.
“Hasta que ya no esté el comunismo, hasta que el cambio no esté completamente, no se hacen inversiones”, afirmaron durante el reportaje.
Entre los participantes destacó Michael Fox, cuyo patrimonio se estima en unos 450 millones de dólares. Fox subrayó la necesidad de reconstruir la infraestructura financiera del país como paso inicial.
“Primero se van a necesitar bancos. Con los bancos vendrán las tarjetas de crédito, y la gente podrá empezar a reconstruir su vida”, explicó.
Reconstrucción económica y cambio de mentalidad
Más allá de la inversión material, los empresarios señalaron que uno de los mayores desafíos será el cambio de mentalidad dentro de la sociedad cubana tras décadas de control estatal.
“Cambiar la mente de la gente va a ser muy duro. Pero si no se cambia, es una pérdida de tiempo”, advirtieron.
También participaron en el encuentro los hermanos Capó, fundadores de la cadena de muebles El Dorado Furniture, quienes enfatizaron que su motivación principal no es el lucro, sino contribuir al desarrollo del país.
“Para hacer dinero estamos aquí en Estados Unidos. Cuba necesita más que vender muebles; necesita construir viviendas y oportunidades”, señalaron.
El factor político en Washington
El reportaje también se produce en un contexto donde el presidente Donald Trump ha reiterado en varias ocasiones el potencial económico del exilio cubano como motor de cambio en la isla.
Trump ha insistido en que el modelo comunista “no funciona” y ha sugerido que una eventual transición abriría la puerta a una ola de inversiones lideradas por cubanoamericanos.
Un escenario condicionado
El encuentro refleja una postura cada vez más articulada dentro del exilio empresarial: existe capital, experiencia y voluntad para participar en la reconstrucción de Cuba, pero todo está supeditado a un cambio estructural del sistema.
Mientras tanto, la isla continúa enfrentando una crisis económica profunda, sin acceso a financiamiento internacional ni a inversiones significativas, en un entorno marcado por la incertidumbre política.
El mensaje desde Miami es claro: el potencial económico existe, pero su activación dependerá de un cambio que, por ahora, sigue siendo una condición indispensable.






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