
El régimen cubano abre la puerta a la energía solar en dólares en medio de la crisis eléctrica
La publicación en la Gaceta Oficial de una nueva regulación que permite a ciudadanos y empresas contratar energía solar pagando en dólares marca un giro significativo en la política energética del país, en un contexto de apagones prolongados y deterioro del sistema eléctrico nacional.
Según el documento oficial, los interesados podrán contratar capacidad de generación fotovoltaica mediante pagos en divisas, con precios que van desde unos 300 dólares por apenas 0,5 kW hasta 6.000 dólares por sistemas de 10 kW, en función del tiempo de contrato y la potencia instalada.

Un modelo de acceso condicionado
La normativa establece un esquema en el que los usuarios que puedan asumir estos costos en moneda fuerte tendrán acceso a una reducción significativa de su dependencia del sistema eléctrico estatal, lo que en la práctica se traduce en menos afectaciones por apagones.
El propio anexo publicado detalla que la energía contratada permitirá reducir el consumo eléctrico mensual conectado a la red estatal, lo que sugiere un modelo híbrido donde la autogeneración se convierte en un privilegio asociado a la capacidad de pago.
En contraste, quienes no tengan acceso a divisas continuarán dependiendo de un sistema que atraviesa una crisis estructural, caracterizada por déficits de generación, averías frecuentes y cortes que en algunas regiones superan las 20 horas diarias.
Parte de una estrategia más amplia
Esta medida no llega de forma aislada. En los últimos meses, las autoridades han impulsado varias disposiciones orientadas a fomentar el uso de energías renovables:
Se aprobaron créditos en pesos cubanos para la compra de paneles solares y otros equipos energéticos, gestionados a través de bancos estatales. También se establecieron incentivos fiscales, incluyendo la exención de aranceles a la importación de sistemas fotovoltaicos y sus componentes.
Estas iniciativas forman parte de una estrategia oficial de “transición energética”, que busca reducir la carga sobre el sistema estatal en un momento de colapso sostenido.
Dolarización y desigualdad
Sin embargo, el nuevo esquema evidencia una tendencia creciente: la dolarización parcial de servicios esenciales.
El acceso a una solución energética estable queda vinculado a la capacidad de pago en moneda extranjera, en un país donde el salario medio ronda los 3.000 pesos cubanos, muy lejos de cubrir inversiones de cientos o miles de dólares.
En este escenario, la energía —un servicio básico— comienza a segmentarse entre quienes pueden costear alternativas y quienes permanecen atrapados en un sistema deficiente.
Un alivio limitado
Aunque la apertura a la energía solar puede representar una solución práctica para determinados sectores —especialmente negocios privados o familias con remesas—, su impacto a nivel general será limitado.
La medida no resuelve el problema estructural del sistema eléctrico, sino que traslada parte de la responsabilidad al ciudadano, que deberá financiar su propia estabilidad energética.
En un país marcado por la escasez y la desigualdad creciente, el acceso a la luz podría convertirse, cada vez más, en una cuestión de capacidad económica.






Deja un comentario