
Pastor cubano lanza duras críticas a líderes religiosos por “silencio cómplice” ante la represión
El pastor cubano Enrique de Jesús Fundora Pérez abre el debate a la comunidad religiosa al publicar un video en su perfil de Facebook en el que cuestiona abiertamente la postura de líderes evangélicos dentro de la isla frente a la situación política y social.
En su intervención, Fundora dirige un llamado directo a “líderes ejecutivos, obispos, superintendentes, pastores independientes y la mesa apostólica” en Cuba, a quienes acusa de promover una supuesta neutralidad que, a su juicio, se traduce en silencio frente a la represión. El pastor critica que desde las instituciones religiosas se inste a los fieles a no involucrarse en asuntos públicos, limitando su papel a la oración y evitando cualquier posicionamiento.
Según sus declaraciones, existe una contradicción entre el discurso que algunos líderes mantienen dentro del país y el que adoptan en el exterior. Fundora sostiene que, mientras en Cuba se predica la neutralidad, en otros contextos —particularmente en Estados Unidos— se denuncia la situación del país y se solicitan recursos económicos, lo que considera una postura incoherente.
El religioso también hace referencia a hechos concretos ocurridos tras las protestas del 11 de julio de 2021, señalando lo que describe como falta de acompañamiento institucional a fieles y pastores detenidos. Entre los casos mencionados figura el del pastor Lorenzo Rosales Fajardo, encarcelado tras participar en dichas manifestaciones, así como el de varios creyentes y familias afectadas por procesos judiciales posteriores.
Fundora cuestiona además el comportamiento de determinadas denominaciones, incluyendo a la Convención Bautista Oriental, a la que reprocha no haber condenado públicamente actos de represión contra jóvenes vinculados a sus propias congregaciones. En su mensaje, también alude a episodios pasados como demoliciones de templos y decisiones internas que, según afirma, evidencian una relación de complacencia con las autoridades.
En uno de los momentos más contundentes de su intervención, el pastor acusa a parte del liderazgo religioso de vivir en condiciones privilegiadas, con acceso a viajes, visas y recursos económicos, mientras —afirma— sus feligreses enfrentan dificultades cotidianas. A partir de ello, plantea la existencia de posibles acuerdos o entendimientos que habrían contribuido a desmovilizar a la comunidad cristiana dentro del país.
A pesar del tono crítico, Fundora subraya que su llamado no promueve la violencia. Insiste en que la iglesia debe mantener una postura basada en la justicia y la defensa de los más vulnerables, apelando a principios bíblicos para justificar la necesidad de “alzar la voz” frente a situaciones que considera injustas.
El mensaje concluye con una exhortación al arrepentimiento dirigida a los líderes religiosos y una invitación a asumir un papel más activo en la defensa de los derechos y la dignidad de los ciudadanos.






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