Carlos Fernández de Cossío defiende ante NBC la postura del régimen cubano y descarta negociar cambios políticos con EE. UU.

El viceministro de Relaciones Exteriores del régimen cubano, Carlos Fernández de Cossío, defendió este domingo en una entrevista concedida a NBC News la negativa de La Habana a negociar cambios en su sistema político con Estados Unidos, al tiempo que aseguró que el país se prepara para “cualquier resultado”, incluida una eventual agresión militar, en medio de la creciente tensión con la administración de Donald Trump. 

La comparecencia de Fernández de Cossío en Meet the Press se produce apenas días después de que Trump afirmara en la Casa Blanca que podría tener el “honor” de “tomar Cuba”, una declaración que volvió a escalar el lenguaje de confrontación entre Washington y La Habana. Reuters y otros medios recogieron esas palabras el 16 y 17 de marzo, en un contexto marcado por el endurecimiento de la presión estadounidense sobre la isla. 

Durante la entrevista, el funcionario cubano insistió en que Cuba es un país “soberano” y que no aceptaría convertirse en un “Estado vasallo” de ninguna potencia. También sostuvo que el sistema político cubano, la permanencia de Miguel Díaz-Canel en el poder y la composición del gobierno no forman parte de ninguna negociación con Estados Unidos. Esa misma línea ya había sido expresada públicamente por Fernández de Cossío en días recientes, cuando rechazó “categóricamente” que la salida de Díaz-Canel estuviera sobre la mesa en los contactos bilaterales. 

Uno de los puntos más delicados de la entrevista fue su afirmación de que las fuerzas armadas cubanas están preparadas y que el país se alista ante la posibilidad de una agresión. Aunque matizó que no considera probable una acción militar estadounidense, Fernández de Cossío dejó claro que, a juicio del régimen, sería “ingenuo” no prepararse frente a ese escenario. Reuters reportó además que el jefe del Comando Sur de Estados Unidos aseguró ante legisladores que Washington no está ejecutando ni preparando una invasión de Cuba. 

El diplomático también confirmó que existen conversaciones entre ambos gobiernos, pero se negó a ofrecer detalles sobre cuándo ocurrieron, dónde se celebraron o quiénes participan directamente. Ya a comienzos de febrero había reconocido a Reuters que existía intercambio de mensajes entre Washington y La Habana, aunque evitó entonces describir esos contactos como un diálogo formal. 

En su intervención ante NBC, Fernández de Cossío trató de presentar al régimen cubano como dispuesto a cooperar con Estados Unidos en asuntos migratorios, lucha contra el narcotráfico, crimen organizado y hasta posibles negocios, en un momento en que La Habana intenta mostrar apertura en determinados espacios económicos. Sin embargo, dejó fuera de cualquier discusión las libertades políticas, la legalización de otros partidos o la liberación de presos políticos, al calificarlos como asuntos internos de Cuba. 

Sobre la crisis energética, el viceministro responsabilizó a Estados Unidos de impedir la llegada de petróleo a la isla mediante amenazas y medidas coercitivas a terceros países. Esa tesis coincide con reportes recientes que señalan que Cuba no ha recibido cargamentos de crudo desde inicios de enero, en medio del endurecimiento de la presión estadounidense y del colapso energético que ha provocado apagones prolongados, parálisis en servicios básicos y una crisis cada vez más visible para la población. 

No obstante, la entrevista también dejó ver la estrategia discursiva habitual del régimen: negar responsabilidades estructurales en el desastre nacional y atribuir la crisis exclusivamente a las sanciones de Washington. Fernández de Cossío rechazó las críticas sobre la falta de libertades, la ausencia de pluralismo político y la existencia de presos por motivos políticos, al tiempo que intentó desviar el foco hacia los problemas internos de Estados Unidos. 

Las declaraciones del funcionario cubano llegan en uno de los momentos más delicados para la isla en años. Con una economía asfixiada, apagones recurrentes, escasez de combustible y una población cada vez más golpeada por la precariedad, La Habana intenta sostener una narrativa de resistencia mientras evita cualquier concesión política sustancial. En ese escenario, la entrevista con NBC no mostró señales de apertura democrática, sino más bien una reafirmación del inmovilismo del régimen frente a la presión externa y al profundo desgaste interno.  

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias