
Tres meses sin cobrar en Cuba: “Tengo dos trabajos y no puedo ni comer”
Un ciudadano de la provincia de Holguín, Remigio Carralero Mora, ha enviado a la redacción de ClickCuba un testimonio que expone con crudeza el impacto directo de la crisis económica, tecnológica y administrativa que atraviesa el país.
En un video grabado desde su vivienda, Carralero denuncia que lleva tres meses sin poder cobrar su salario debido a fallos constantes en los sistemas bancarios y de conectividad. “Se cae la red, se cae la conexión”, explica, al tiempo que señala la incoherencia entre las distintas plataformas: “Dicen que la conexión del celular no es la misma del banco”.
Su situación se agrava al tener dos empleos —uno en el sector del comercio y otro vinculado a la vivienda— que hasta ahora podía compatibilizar trabajando de forma remota. Según relata, organizaba sus tareas desde casa, recibía orientaciones por WhatsApp y entregaba reportes periódicos sin inconvenientes. Sin embargo, esa dinámica ha sido abruptamente interrumpida.
El problema no es solo técnico. Carralero asegura que uno de sus empleadores le ha comunicado que no puede pagarle el salario completo, alegando posibles “problemas” administrativos por tener más de un empleo. “No me puede pagar o me paga la mitad del salario, sin hacerme un pluriempleo, sin hacerme nada”, denuncia, evidenciando la ausencia de mecanismos legales claros que protejan al trabajador en este tipo de situaciones.
El caso refleja una doble vulnerabilidad: por un lado, la dependencia de sistemas digitales inestables para el cobro del salario; por otro, la arbitrariedad en la gestión laboral sin garantías efectivas.
A la precariedad económica se suma una situación familiar crítica. Carralero afirma que tiene a su cuidado una anciana de 84 años, a la que apenas puede alimentar. “No tengo qué darle, solamente arroz, porque vino a la bodega”, explica, en referencia al sistema de racionamiento, cada vez más insuficiente para cubrir necesidades básicas.
También denuncia irregularidades en los sistemas de pago digitales utilizados en comercios estatales y privados. Según su testimonio, los códigos QR empleados para transacciones mediante Transfermóvil “están violados”, no funcionan o no son legibles, lo que impide realizar compras incluso cuando se dispone del dinero en cuenta.
El ciudadano asegura haber intentado canalizar sus quejas por vías institucionales, acudiendo a administradores e inspectores, sin obtener respuesta ni solución. “Me puede pasar a mí, pero a ellos no les pasa nada. Entonces no tienes dónde ir a quejarte”, lamenta.
El testimonio de Remigio Carralero Mora no es un caso aislado, sino una muestra más de las tensiones acumuladas en un sistema donde los fallos estructurales —desde la banca hasta el abastecimiento— terminan impactando directamente en la vida cotidiana de los ciudadanos.
Su mensaje concluye con una frase que resume el sentimiento de agotamiento de muchos cubanos: “No me dedico a hacer estos videos, pero ya esto no da más”.






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