El cónsul de la dictadura cubana entra en el Parlamento balear mientras Cuba se hunde en la crisis

La presencia del cónsul general del régimen cubano en Barcelona, Alejandro Castro Medina, en el Parlamento balear este 19 de marzo de 2026 ha generado polémica entre sectores del exilio cubano en España, que denuncian la normalización institucional de una dictadura mientras en la isla aumentan la represión, la miseria y el descontento social.

Según reportó Diario de Mallorca, el diplomático desarrolló una agenda política activa en Baleares que incluyó reuniones con representantes del PSOE, Més per Mallorca y Més per Menorca, así como encuentros con sindicatos como CCOO y UGT y con empresarios locales. La visita también incluyó su presencia en el Parlamento autonómico, donde fue recibido en un contexto de absoluta normalidad institucional.

La escena contrasta con la realidad que viven millones de cubanos dentro de la isla, marcada por apagones prolongados, escasez de alimentos, falta de combustible y una creciente ola de protestas en varias provincias.

Discurso oficial desconectado de la realidad

Durante sus intervenciones, Castro Medina reconoció parcialmente la gravedad de la crisis energética, admitiendo que en el país “no está entrando un litro de petróleo”, lo que impacta directamente en servicios básicos como el transporte, el suministro de agua y la generación eléctrica.

Sin embargo, el representante del régimen repitió el discurso habitual, evitando asumir responsabilidades internas y atribuyendo la situación a factores externos. Afirmó que la soberanía del país “no es negociable”, en línea con la narrativa oficial que ignora el colapso estructural provocado por décadas de mala gestión y control estatal absoluto.

Intereses económicos en medio del colapso

El cónsul destacó que más de 300 empresas españolas continúan operando en Cuba, lo que revela que, pese al deterioro general del país, el régimen sigue apostando por mantener alianzas económicas que le permitan sostenerse.

También mencionó iniciativas como el envío de kits fotovoltaicos para hospitales, presentadas como soluciones a la crisis energética, aunque estas medidas resultan insuficientes frente al deterioro general del sistema eléctrico nacional.

Rechazo del exilio cubano

La presencia del diplomático en instituciones públicas españolas ha sido interpretada por activistas como una forma de legitimación política de la dictadura. Desde el exilio cubano se cuestiona que representantes de un régimen señalado por violaciones sistemáticas de derechos humanos sean recibidos con normalidad en espacios democráticos.

La visita se produce además en un momento especialmente sensible, con un aumento de las protestas en Cuba y una creciente presión internacional sobre el régimen.

Una imagen que resume la contradicción

Mientras en Mallorca el cónsul del régimen es recibido por políticos y organizaciones, en Cuba miles de ciudadanos sobreviven sin electricidad, con alimentos racionados y bajo vigilancia constante.

La imagen de un representante del poder cubano entrando en el Parlamento balear no es solo un acto diplomático. Para muchos cubanos, es el reflejo de una contradicción profunda: la de una dictadura que encuentra espacios en democracias europeas mientras niega esos mismos derechos a su propio pueblo.

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