
Cuba entra en su día 12 de protestas: crece la presión en las calles tras declaraciones de Donald Trump
Las protestas en Cuba han entrado en su día 12 consecutivo, marcando una de las jornadas de mayor tensión social en los últimos años. Lo que comenzó como manifestaciones aisladas y cacerolazos nocturnos en distintas zonas del país ha evolucionado hacia un escenario de mayor visibilidad, confrontación y expansión territorial.
El descontento acumulado por los prolongados apagones, la escasez de alimentos y el deterioro general de las condiciones de vida ha mantenido a los ciudadanos en las calles durante casi dos semanas. Sin embargo, en los últimos días se ha producido un punto de inflexión que ha intensificado el clima de protesta.
De cacerolazos a estallido social
Las primeras señales de esta ola comenzaron alrededor del 7 de marzo con protestas espontáneas en barrios de La Habana. No obstante, fue el levantamiento en Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, el que marcó el inicio de una fase más visible y desafiante.
Desde entonces, se han reportado manifestaciones, gritos de libertad y actos de rechazo en distintas localidades del país, en un contexto donde también se ha denunciado la movilización de fuerzas represivas para contener el descontento popular.
Un nuevo factor que acelera la protesta
En medio de este escenario, las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump han añadido un elemento adicional a la dinámica interna.
Trump afirmó que cree que tendrá el “honor de tomar Cuba”, en referencia a un posible cambio en la situación del país. Estas palabras han tenido un impacto inmediato en el ánimo de muchos ciudadanos dentro de la isla.
Según testimonios y mensajes difundidos en redes sociales, las manifestaciones han cobrado mayor fuerza tras estas declaraciones, con cubanos que ven en ese escenario una posible salida a la crisis actual. En varios puntos del país, se han escuchado consignas y expresiones que reflejan una expectativa creciente ante una eventual intervención o cambio político impulsado desde el exterior.
Un país en tensión creciente
Mientras tanto, la situación interna continúa deteriorándose. Los apagones se mantienen en niveles críticos, los servicios básicos siguen colapsando y el malestar social no muestra señales de disminuir.
A esto se suma el hecho de que, lejos de apagarse, las protestas han logrado sostenerse durante casi dos semanas, algo poco común en el contexto cubano reciente, donde la represión suele sofocar rápidamente este tipo de expresiones.
Un escenario abierto
Con 12 días de manifestaciones, Cuba enfrenta un momento especialmente delicado. La combinación de crisis interna, descontento acumulado y factores externos está generando una presión creciente que podría definir el rumbo inmediato del país.
Por ahora, lo que sí parece claro es que la protesta ha dejado de ser un episodio aislado para convertirse en un fenómeno sostenido, con una población cada vez más dispuesta a expresar su inconformidad en las calles.






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