
Padre Alberto Reyes: “Prefiero que me den golpes con la verdad a que me besen con la mentira”
El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías, párroco conocido por sus reflexiones críticas sobre la realidad del país, publicó en su perfil de Facebook un texto titulado “He estado pensando… (150)”, en el que lanza una dura crítica al sistema político que gobierna Cuba desde hace más de seis décadas y al discurso oficial que, según afirma, se ha sostenido durante años sobre la base de la mentira.
La reflexión del religioso parte de una frase que, según explica, le compartió un joven compositor: “Prefiero que me den golpes con la verdad a que me besen con la mentira”. Para Reyes, esa idea resume el sentimiento de una parte importante de la sociedad cubana que, afirma, se encuentra cansada de la propaganda y de las promesas incumplidas.
Una denuncia contra décadas de engaño
En su publicación, el sacerdote hace un recorrido crítico por lo que considera las principales promesas fallidas del proceso político iniciado en 1959. Señala que al pueblo se le prometió una revolución “verde como las palmas”, mientras —según su interpretación— ya estaba decidido el rumbo hacia el modelo marxista y la alianza con la Unión Soviética.
También cuestiona el discurso histórico que presentó el proyecto revolucionario como un sistema “de los humildes y para los humildes”. A su juicio, el resultado ha sido muy distinto: el enriquecimiento y el poder concentrado en una élite, mientras amplios sectores de la población viven en condiciones de precariedad.
Reyes denuncia además la represión contra quienes han expresado desacuerdo con el sistema. En su texto recuerda que, desde los primeros años del proceso revolucionario, quienes alzaron la voz fueron perseguidos, encarcelados o ejecutados, mientras el resto de la sociedad quedó sometida a lo que describe como una “esclavitud ideológica”.
Críticas a la narrativa oficial
El sacerdote dedica buena parte de su reflexión a cuestionar lo que considera la narrativa oficial sobre la situación del país. Según plantea, negar el hambre, la escasez de medicamentos, el deterioro del sistema de salud o las dificultades que enfrentan los ancianos constituye una forma de perpetuar el engaño.
También rechaza las acusaciones que suelen lanzar las autoridades contra quienes protestan o expresan disenso. Reyes afirma que calificar de antisociales o violentos a quienes piden libertad y cambios políticos es otra falsedad que pretende deslegitimar las demandas ciudadanas.
En su publicación también menciona el tema de los presos políticos, la represión contra activistas y creadores, y las presiones contra jóvenes proyectos culturales y ciudadanos. Para el sacerdote, negar estas realidades equivale a continuar sosteniendo una estructura basada en la mentira.
El llamado a un cambio de sistema
En el tramo final de su texto, Reyes Pías afirma que el país no necesita más consignas ni más llamados a la “resistencia creativa”. A su juicio, el problema no se resolverá con más tiempo para el mismo sistema, sino con un cambio profundo.
“El único camino —escribe— es que quienes hoy gobiernan terminen de marcharse y que haya un cambio total, absoluto y radical del sistema político por uno que defienda de verdad la libertad y la democracia”.
Para el sacerdote, la verdad —aunque resulte dura— siempre será preferible a lo que describe como “el tierno beso de la mentira”, una metáfora con la que concluye su reflexión y que resume el mensaje central de su publicación.
Una voz crítica desde la Iglesia
Alberto Reyes se ha convertido en una de las voces más visibles dentro del ámbito religioso que reflexionan públicamente sobre la realidad social y política de Cuba. Sus textos, difundidos con frecuencia en redes sociales, suelen generar amplios debates entre cubanos dentro y fuera de la isla.
En un contexto marcado por el creciente malestar social, las protestas y las demandas de cambio, sus palabras vuelven a colocar en el centro del debate una pregunta que cada vez más cubanos se hacen: si el país necesita seguir escuchando promesas o, como propone el sacerdote, empezar a enfrentar la verdad, por dura que sea.







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