
Cacerolazos en La Habana se extienden por al menos seis días: vecinos protestan por apagones prolongados
La Habana vive desde hace varios días una nueva ola de protestas nocturnas protagonizadas por vecinos que golpean calderos y gritan desde sus casas o en las calles para expresar su hartazgo ante los prolongados apagones. Los cacerolazos, que comenzaron a reportarse a inicios de marzo, se han repetido durante al menos seis noches consecutivas en distintos barrios de la capital.
Videos difundidos en redes sociales muestran el sonido de calderos y gritos de protesta en varias zonas de la ciudad, una señal del creciente malestar social provocado por la crisis energética que atraviesa el país.
Barrios donde se han reportado protestas
Los reportes procedentes de residentes y materiales audiovisuales publicados en internet indican que las protestas se han escuchado en múltiples zonas de La Habana, entre ellas:
Alamar
Cojímar
Centro Habana
San Miguel del Padrón
La Lisa
Marianao
Vedado
Lawton
Mantilla
Miramar
En varios de estos barrios los vecinos han salido a los balcones o a las calles a golpear calderos como forma de protesta después de horas sin electricidad o tras recibir el servicio por breves periodos.
Durante la noche más reciente, residentes de Alamar denunciaron que la corriente llegó apenas por dos horas y de forma intermitente, lo que provocó nuevos cacerolazos en distintos edificios de la zona.
Apagones prolongados y crisis energética
La causa principal de estas manifestaciones es el deterioro del sistema eléctrico, que ha provocado largos cortes de electricidad en la capital y en gran parte del país. Los apagones afectan la vida cotidiana de millones de cubanos, impiden conservar alimentos, dificultan el acceso al agua y paralizan actividades básicas.
En algunos barrios la electricidad regresa solo durante breves intervalos, lo que aumenta la frustración de los residentes que pasan la mayor parte del día sin servicio.
Un clima de malestar creciente
Estas protestas vecinales se producen en un contexto de creciente inconformidad social. En medio de la crisis energética también se han registrado expresiones de protesta en espacios universitarios, donde estudiantes han cuestionado la situación que afecta el funcionamiento de las clases.
Sin embargo, los cacerolazos en los barrios han sido la manifestación más extendida, reflejando un descontento que se repite noche tras noche en diferentes puntos de la capital.
La persistencia de estas protestas durante casi una semana evidencia el impacto que la crisis eléctrica está teniendo en la población y la tensión que se vive actualmente en La Habana, donde los vecinos continúan recurriendo al sonido de los calderos para expresar su protesta ante los apagones.







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