
Periodista Camila Acosta denuncia que agentes del G-2 le impiden salir de su casa por segundo día consecutivo
La periodista independiente cubana Camila Acosta denunció este lunes que agentes de la Seguridad del Estado mantienen un cerco policial en los alrededores de su vivienda, impidiéndole salir por segundo día consecutivo. La reportera, conocida por su trabajo en medios independientes, alertó sobre la situación a través de sus redes sociales, donde aseguró que el operativo responde a una práctica habitual del aparato represivo para limitar su labor periodística.
En una publicación reciente, Acosta afirmó que el G-2, como se conoce popularmente al órgano de inteligencia del régimen cubano, mantiene vigilancia permanente en las inmediaciones de su casa. “Por segundo día consecutivo el G-2 de la dictadura me impide salir de mi casa. La impunidad se les acabará pronto”, escribió la periodista, acompañando el mensaje con la etiqueta “Cuba Estado mafioso”.
Aunque las autoridades no han ofrecido explicación oficial sobre el cerco, todo apunta a que la medida estaría relacionada con el clima de tensión que se vive en los alrededores de la universidad cercana a su vivienda, donde en los últimos días estudiantes universitarios han protagonizado protestas y expresiones de descontento. En situaciones similares, la Seguridad del Estado suele impedir el movimiento de periodistas independientes y activistas que puedan documentar o difundir lo que ocurre en esos espacios.

El hostigamiento contra reporteros independientes es una práctica documentada durante años en la isla. Entre los métodos más utilizados se encuentran los arrestos arbitrarios, las citaciones policiales, los interrogatorios y los llamados “arrestos domiciliarios de facto”, una forma de detención sin orden judicial mediante la cual agentes permanecen frente a la vivienda del periodista para impedirle salir.
En el caso de Acosta, el cerco ocurre precisamente en un momento de creciente tensión social, marcado por protestas estudiantiles, apagones prolongados y un ambiente de inconformidad que se ha manifestado en distintas ciudades. Ante ese escenario, los órganos de seguridad suelen intensificar la vigilancia sobre periodistas y activistas para evitar que informen de manera independiente.
Hasta el momento, la periodista no ha reportado detención formal, pero sí la presencia constante de agentes en las inmediaciones de su vivienda, lo que en la práctica le impide desplazarse libremente o realizar su trabajo.
Organizaciones defensoras de la libertad de prensa han denunciado repetidamente estas prácticas como violaciones del derecho a la libre circulación y al ejercicio del periodismo, señalando que el uso de cercos policiales sin respaldo legal se ha convertido en uno de los mecanismos más frecuentes de control contra la prensa independiente en Cuba.







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