Ayuda humanitaria enviada desde México termina vendiéndose en tiendas en dólares en Cuba

Un reportaje del medio mexicano Azteca Noticias ha revelado que alimentos enviados como ayuda humanitaria desde México han terminado comercializándose en tiendas controladas por el aparato militar del régimen cubano, en lugar de ser distribuidos gratuitamente entre la población.

Según la investigación, cargamentos de frijoles y otros productos básicos donados por el gobierno mexicano para aliviar la crisis alimentaria en la isla terminaron en los estantes de establecimientos donde los productos se venden en dólares, inaccesibles para la mayoría de los cubanos que reciben salarios en pesos.

El reportaje señala que lo que salió de México como asistencia humanitaria terminó convertido en mercancía dentro del sistema comercial estatal cubano. De acuerdo con la verificación realizada por Azteca Noticias, los alimentos donados fueron integrados a la red de tiendas controladas por empresas vinculadas al conglomerado militar GAESA, que gestiona gran parte del comercio en divisas en el país.

Estas tiendas operan con monedas extranjeras o tarjetas en divisas, lo que deja fuera a gran parte de la población que depende de salarios estatales muy bajos. En la práctica, productos que fueron enviados para aliviar la escasez terminan siendo revendidos por el propio sistema estatal.

La denuncia se produce en medio de una profunda crisis económica y alimentaria que afecta a la isla. En los últimos años, la escasez de alimentos básicos ha obligado a muchas familias a depender de remesas del exterior o del mercado informal para poder sobrevivir.

El reportaje fue elaborado por el periodista mexicano Rodrigo Lema, quien documentó cómo los productos donados terminaron en los circuitos comerciales del Estado cubano. La investigación concluye que la ayuda destinada al pueblo cubano terminó integrada al sistema de ventas en divisas del régimen.

El caso vuelve a poner en debate el destino de la ayuda internacional enviada a la isla y la falta de mecanismos de supervisión que garanticen que los recursos lleguen directamente a la población más vulnerable. Organizaciones de derechos humanos y analistas han señalado en repetidas ocasiones que la falta de transparencia en la distribución de la ayuda facilita que estos recursos sean absorbidos por estructuras estatales en lugar de cumplir su propósito humanitario.

En un país donde el salario promedio ronda apenas unos pocos miles de pesos cubanos mensuales, la venta en dólares de productos que originalmente fueron donados representa, para muchos ciudadanos, una nueva evidencia de cómo la crisis y la escasez se convierten en oportunidades de negocio dentro del sistema controlado por el Estado.

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