A 30 años del derribo de Hermanos al Rescate, congresistas cubanoamericanos reactivan el reclamo de justicia contra Raúl Castro

Este 24 de febrero se cumplen tres décadas de uno de los episodios más dolorosos para el exilio cubano y para la comunidad internacional. El derribo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate, abatidas en 1996 por cazas militares del régimen cubano, dejó cuatro muertos y una herida que sigue abierta en sus familias.

El crimen que estremeció al mundo

En la tarde del 24 de febrero de 1996, tres aeronaves Cessna 337 de Hermanos al Rescate despegaron desde el sur de Florida para una misión vinculada a sus operaciones humanitarias en el Estrecho de la Florida, donde el grupo había participado durante años en la búsqueda y asistencia a balseros. Dos de esas avionetas fueron interceptadas y destruidas en vuelo por MiG de la Fuerza Aérea cubana. Murieron Armando Alejandre Jr., Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales. 

La versión oficial del régimen insistió entonces en que las aeronaves habían violado su espacio aéreo. Sin embargo, investigaciones internacionales concluyeron que el derribo ocurrió sobre aguas internacionales, un punto clave que convirtió el hecho en una violación grave de normas del derecho aeronáutico internacional y disparó una ola de condenas. 

Qué determinó la investigación internacional

El caso fue examinado por la Organización de Aviación Civil Internacional, cuyas conclusiones fueron respaldadas posteriormente en documentos de Naciones Unidas sobre el incidente. En esos textos se califica el derribo como “ilícito” y se subraya la obligación de respetar el principio de no usar armas contra aeronaves civiles en vuelo. 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también abordó el caso en un informe de fondo, que recoge elementos del expediente y recomendaciones vinculadas a la responsabilidad estatal y a la necesidad de investigación y reparación. 

El reclamo actual de los congresistas cubanoamericanos

En el 30 aniversario, legisladores cubanoamericanos y aliados republicanos volvieron a poner el tema en la agenda política de Washington. De acuerdo con WLRN, los congresistas Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos Giménez, junto a la congresista Nicole Malliotakis, enviaron una carta a la Administración Trump para pedir que el Departamento de Justicia reabra y actualice la investigación criminal sobre el papel de Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas, en la cadena de mando que condujo al derribo. 

En un comunicado divulgado por la oficina del congresista Giménez, los legisladores y la senadora Ashley Moody reforzaron el mismo mensaje. Piden que se avance hacia la imputación de Raúl Castro y que se cierre el ciclo de impunidad que, aseguran, ha protegido durante décadas a los máximos responsables. 

El planteamiento no es nuevo, pero sí llega con un tono más directo. Axios reportó que el objetivo explícito es que el Departamento de Justicia considere una acusación formal contra Raúl Castro por la muerte de tres ciudadanos estadounidenses y un residente legal permanente. 

Un antecedente clave, ya hubo acusaciones en EE.UU.

El expediente judicial en Estados Unidos tiene un precedente importante. En 2003, fiscales federales anunciaron acusaciones por asesinato contra un general cubano y dos pilotos por su participación directa en el derribo, según reportó Los Angeles Times. Ese paso, aunque significativo, no alcanzó a los máximos responsables políticos y militares señalados por las familias y por sectores del exilio. 

Treinta años después, el reclamo vuelve al punto central. No se trata solo de recordar a las víctimas, sino de exigir que la justicia llegue hasta la cúspide de la cadena de mando.

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