
Norheimsund se estrena en Palencia: cine cubano, sueños rotos y la voz silenciada de Kiriam Gutiérrez
El cortometraje Norheimsund, de la realizadora cubana Ana Alpízar, tendrá su presentación el 1 de marzo en el marco de la 35ª Muestra de Cine Internacional de Palencia, que se celebra del 27 de febrero al 7 de marzo de 2026. La obra, de 12 minutos de duración, llega a uno de los festivales más consolidados del circuito español con una historia íntima que, sin embargo, conecta con una realidad mucho más amplia y dolorosa: la de los sueños de escape, las promesas de salvación y las fracturas que deja la desigualdad.
Rodado en Cuba, Norheimsund narra el romance a distancia entre una joven y un hombre noruego mayor que ella, una relación que parece ofrecer una salida a la precariedad y al encierro cotidiano. La promesa de un futuro distinto para ella y para su madre se convierte en motor de esperanza, hasta que la protagonista descubre que no todo es tan idílico como parecía. El corto pone en escena, con sobriedad y sensibilidad, la tensión entre ilusión y realidad, entre necesidad y dependencia, en un contexto marcado por la falta de horizontes. La proyección en Palencia no es un detalle menor. La Muestra de Cine Internacional se ha consolidado como un espacio de visibilidad para obras que apuestan por el riesgo artístico y el compromiso social. En ese contexto, Norheimsund no solo compite como pieza cinematográfica, sino también como testimonio de una Cuba donde muchas historias personales están atravesadas por la urgencia de salir, de escapar, de empezar de nuevo en otro lugar.
Entre el elenco destaca Kiriam Gutiérrez, una figura imprescindible del activismo y la cultura cubana contemporánea, cuya presencia dota el cortometraje de una dimensión que va más allá de la pantalla. Kiriam no es solo actriz y modelo: es una de las voces más visibles de la comunidad trans en Cuba y una artista que ha pagado un alto precio por defender su identidad y su derecho a existir en el espacio público.
Su trayectoria ha estado marcada por la censura y la exclusión de los circuitos oficiales. Durante años, proyectos en los que participó fueron silenciados o vetados por las instituciones culturales del régimen, y su nombre ha sido sistemáticamente marginado de eventos y espacios donde su trabajo debería tener cabida. Aun así, Kiriam ha seguido adelante, convirtiendo su carrera en una forma de resistencia cívica y cultural.
Lejos de los focos oficiales, su trabajo ha sido reconocido fuera de la isla. En los últimos años se ha convertido en un referente internacional por su participación en proyectos audiovisuales centrados en la realidad trans y en la defensa de los derechos humanos, llegando incluso a recibir importantes reconocimientos en el ámbito televisivo. Ese contraste entre el aplauso internacional y el silencio impuesto en Cuba resume, en buena medida, la paradoja de muchos creadores cubanos: celebrados fuera, incómodos dentro.
Que Norheimsund se muestre en Palencia con Kiriam Gutiérrez en el reparto tiene, por tanto, un valor simbólico añadido. Es la confirmación de que el cine puede abrir espacios donde el poder intenta cerrarlos, y de que las historias se siguen contando incluso cuando se intenta borrar a quienes las encarnan.
El 1 de marzo, en Palencia, no solo se proyectará un cortometraje. Se proyectará también una parte de la Cuba real, la de las promesas rotas, la de las decisiones tomadas por necesidad, y la de artistas como Kiriam Gutiérrez, que siguen creando y existiendo pese a la censura y al castigo por no encajar en el molde impuesto.






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