
Mike Hammer en ABC: “En 2026 vamos a ver un cambio histórico en Cuba”
El encargado de Negocios de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, aseguró en una amplia entrevista concedida al diario español ABC, firmada por la periodista Susana Gaviña, que el cambio en Cuba “va a ser más rápido de lo que se espera” y que el año 2026 puede marcar un punto de inflexión histórico para la isla .
Durante su visita a Madrid, Hammer ofreció una radiografía detallada de la estrategia de Washington hacia el régimen cubano, combinando presión diplomática, sanciones y contactos políticos con el objetivo de forzar una apertura económica y política que beneficie directamente al pueblo cubano. En la entrevista, el diplomático subraya que la situación actual del país “no es sostenible” y que el deterioro económico y social acumulado tras décadas de dictadura ha creado una oportunidad histórica para el cambio .
Uno de los puntos más relevantes de la conversación es la confirmación de que existen comunicaciones con ciertas personas del régimen, aunque Hammer matiza que esas conversaciones no siempre se producen con quienes realmente toman las decisiones. “Hay comunicaciones con ciertas personas del régimen, aunque este diga que no hay nada; a lo mejor no es con ellos”, señala, dejando claro que Washington explora distintas vías para empujar una transición sin violencia .
El diplomático insiste en que Estados Unidos no busca un escenario de caos ni de derramamiento de sangre, sino una salida pacífica que permita a los cubanos vivir con normalidad y recuperar su país. En ese sentido, recalca que la presión internacional tiene como objetivo forzar al poder a reconocer que “tiene que haber otro camino”, porque el modelo actual es incapaz de garantizar siquiera los servicios básicos a la población .
Hammer también sitúa la política hacia Cuba dentro de una estrategia más amplia de la Administración Trump en América Latina, marcada por el endurecimiento frente a regímenes autoritarios y por la presión económica y diplomática como herramienta de cambio. En la entrevista recuerda que Cuba es un problema de seguridad para Estados Unidos, entre otras razones por su cercanía geográfica, y subraya que Washington está decidido a que la situación cambie .
Otro eje central de la entrevista es la reconstrucción del país tras una eventual transición. Hammer advierte que no será un proceso rápido ni sencillo. “La reconstrucción es un proyecto que va a tomar cierto tiempo y que requerirá mucho esfuerzo, pero no va a sorprender”, afirma, al tiempo que sostiene que existe una enorme energía contenida dentro de la sociedad cubana y en el exilio que puede ponerse al servicio de ese proceso .
En ese contexto, el diplomático destaca el papel del pueblo cubano y el cambio de clima que percibe dentro de la isla. Según explica, después de décadas de miedo, en los últimos tiempos ha notado una pérdida progresiva del temor y una mayor disposición a expresar el descontento. Para Hammer, esa transformación social es clave para entender por qué ahora habla abiertamente de un cambio posible en un horizonte cercano como 2026 .
La entrevista también dedica un espacio importante al periodismo independiente en Cuba. Hammer elogia el trabajo de los reporteros que informan desde dentro de la isla bajo amenazas y presión constante, y menciona de forma explícita la labor de la corresponsal de ABC en La Habana. A su juicio, sin ese tipo de periodismo sería imposible conocer con claridad la realidad cotidiana del país y el verdadero impacto de la crisis sobre la población .
Sobre la economía, el diplomático reconoce que, pese a las sanciones y restricciones, el régimen ha seguido encontrando vías para obtener recursos, pero subraya que eso no ha evitado el colapso de los servicios, la escasez de combustible y el empeoramiento de las condiciones de vida. Para Washington, explica, el objetivo no es castigar al pueblo, sino presionar a la cúpula de poder para que acepte una apertura real .
Hammer también se refiere al escenario posterior al cambio. Afirma que Estados Unidos quiere que las aspiraciones del pueblo cubano se hagan realidad y que haya una verdadera apertura económica y política. Insiste en que no se trata de imponer nombres ni soluciones desde fuera, sino de crear las condiciones para que los propios cubanos decidan su futuro en libertad .
En uno de los pasajes más contundentes de la entrevista, el diplomático resume la posición de su gobierno con una frase clara: la cuestión ya no es si habrá cambio en Cuba, sino cuándo. “Ya ha cambiado la perspectiva de la población y también a nivel internacional”, afirma, convencido de que el desgaste del sistema y la presión interna y externa hacen inevitable una transformación profunda .






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