El jefe del penal de Canaleta es incluido en la lista de represores tras la brutal represión del 18 y 19 de febrero

El mayor Noel Morales López, jefe de la prisión provincial de Canaleta, en Ciego de Ávila, fue añadido a la base de datos del proyecto Represores Cubanos como responsable de graves violaciones de derechos humanos cometidas durante la represión contra los reclusos los días 18 y 19 de febrero de 2026.

Según la ficha publicada por esta iniciativa de documentación de la represión en Cuba, Morales López, funcionario del MININT adscrito a la Dirección de Establecimientos Penitenciarios, está señalado por violación de la integridad personal de los presos, incumplimiento de las Reglas Mandela de la ONU sobre atención médica y prohibición de la tortura, así como por golpizas, abusos físicos y participación directa en actos represivos, tipificados incluso como crímenes de lesa humanidad.

Los hechos que motivaron su inclusión en la lista ocurrieron tras un motín en la prisión de Canaleta, en el que participaron reclusos comunes y presos políticos. De acuerdo con diversas fuentes citadas en la denuncia, la protesta comenzó luego de que un joven preso, descrito como “casi un niño”, reclamara comida y recibiera como respuesta una golpiza. Poco después, el joven apareció ahorcado —o habría intentado suicidarse—, lo que desató la indignación en el penal.

Al correrse la voz, alrededor de 147 reclusos del Destacamento 2 se sumaron a la revuelta, gritando consignas como “Patria y Vida”, “Libertad” y “Viva Trump, abajo Díaz-Canel”, en protesta por los maltratos, las golpizas y la falta de alimentos y medicinas.

La respuesta del régimen no se hizo esperar. En la madrugada del día 19 intervinieron fuerzas combinadas que incluyeron a la policía del penal, bomberos, las tropas especiales Avispas Negras de las FAR —procedentes de Camagüey y Sancti Spíritus— y los Boinas Negras de la Brigada Especial del MININT. La represión, según los testimonios, se ejecutó con balas de goma, aerosoles de gas pimienta, tonfazos y patadas.

Varios reclusos fueron arrastrados, golpeados y trasladados en ambulancias y vehículos de la policía política. Otros fueron llevados a áreas de aislamiento, donde continuaron las agresiones. El denunciante Yonimiler del Río Polo afirmó haber visto al propio mayor Morales López en medio del motín, pisoteando la cara de un recluso conocido como “Iván el Gordo”.

Informes coincidentes indican que hubo varios presos muertos durante la represión, aunque hasta el momento las autoridades no han ofrecido una versión oficial transparente de lo ocurrido.

La inclusión de Noel Morales López en la lista de Represores Cubanos lo clasifica como represor violento y lo vincula directamente con prácticas de tortura y abuso físico dentro del sistema penitenciario cubano. Este registro, impulsado por organizaciones de derechos humanos, busca documentar responsabilidades individuales en la maquinaria represiva del régimen y dejar constancia de estos hechos para futuras acciones de justicia y rendición de cuentas.

El caso de Canaleta vuelve a poner en evidencia la situación crítica de las cárceles en Cuba, donde la falta de alimentos, medicinas y condiciones mínimas de dignidad, sumada a la violencia institucional, sigue cobrando víctimas en un sistema marcado por la impunidad.

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