Tragedia en Matanzas: denuncian negligencia médica en la muerte de un niño de 2 años

La familia asegura que el menor estuvo horas sin la atención adecuada y que se les ocultó su fallecimiento. La comunidad exige una investigación independiente y responsabilidades.

Matanzas vuelve a estremecerse por una historia que no debería repetirse. Un niño de apenas dos años murió tras lo que sus familiares describen como una cadena de fallos graves en la atención médica. El pequeño, trasladado desde Jovellanos en estado delicado, llegó con sospecha de dengue hemorrágico u otra arbovirosis grave. Según el testimonio de sus padres y allegados, el diagnóstico nunca fue aclarado con precisión y las decisiones clínicas se tomaron con demoras que resultaron fatales.

La familia relata que el niño permaneció cerca de dos horas en un pasillo, sin abrigo ni monitoreo adecuado, mientras se le practicaba una radiografía que arrojó como resultado una “neumonía no grave”. A pesar de que el menor llevaba días con dolor abdominal intenso, aseguran que no se le realizó un ultrasonido ni una exploración profunda de la zona que manifestaba dolor. Con el paso de las horas, su estado empeoró.

Más tarde, siempre según la versión de los familiares, se confirmó una inflamación generalizada y grave de órganos internos. El niño fue trasladado a terapia intensiva el jueves por la mañana. Allí, afirman, se consumó la tragedia. Los padres denuncian que se les informó que el pequeño estaba en “coma inducido”, cuando en realidad ya había fallecido, y que esa información se les ocultó durante horas.

“Nos robaron a nuestro hijo”, repite la familia entre lágrimas. Acusan a los médicos de haber fallado en cada paso: desde la demora en la atención urgente hasta la falta de estudios esenciales que, sostienen, podían haber cambiado el desenlace. Para ellos, no se trata de un error aislado, sino de una secuencia de negligencias.

El caso ha generado indignación en la comunidad de Matanzas, donde vecinos y conocidos reclaman una investigación transparente y responsabilidades claras. La muerte del niño se suma a una lista creciente de denuncias sobre carencias en el sistema de salud: escasez de recursos, sobrecarga del personal, deterioro de las instalaciones y protocolos que, en la práctica, no siempre se cumplen.

Más allá de las cifras y los discursos oficiales, queda el rostro concreto de una familia rota y de un niño que no recibió —según quienes lo acompañaron hasta el final— la atención que cualquier ser humano merece. La exigencia es clara: que este caso no se archive, que se esclarezca lo ocurrido y que no se convierta en “otro más” en una larga cadena de silencios.

Seguiremos dando seguimiento a esta denuncia y a las acciones que se emprendan para esclarecer los hechos. Porque cuando muere un niño por posibles fallos evitables, no es solo una tragedia familiar: es una alarma que interpela a toda la sociedad.

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias