
Voces abakúa proponen romper con el Buró controlado por la dictadura
Un llamado inusual y cargado de simbolismo comenzó a circular en redes sociales en las últimas horas entre miembros y simpatizantes de la hermandad abakúa dentro y fuera de Cuba. La convocatoria, difundida desde la página “Hijos de Ekue”, propone la creación de un nuevo Buró Abakuá, independiente del Buró Nacional que actualmente opera bajo la tutela del régimen cubano.
El mensaje central es claro: quienes impulsan esta iniciativa consideran que el Buró existente no representa a la hermandad y que funciona como un instrumento de control político. “Ese Buró no nos representa”, afirma el texto, que insiste en que en Cuba “nadie que piense diferente puede pertenecer” a las estructuras oficiales. La propuesta apunta a crear un espacio “libre en todos los sentidos”, donde no sea necesario pedir permiso a las autoridades para ejercer prácticas internas o reunirse.
El pronunciamiento apela también a la memoria histórica y cultural. En el texto se recuerda que, según sus promotores, los ancestros africanos no pidieron permiso para organizarse ni para sostener sus tradiciones, y se subraya que la exigencia de autorizaciones policiales es vista como una forma de control, no como una muestra de respeto.
La publicación desató decenas de comentarios de apoyo. Varios usuarios expresaron que la iniciativa responde al temor del régimen a que los cubanos se unan y reclamaron un papel más activo de la hermandad en la lucha por los cambios políticos en el país. Otros destacaron el peso cultural del abakúa en la historia nacional y lo definieron no solo como una hermandad, sino como parte del tejido cultural y del lenguaje popular cubano.
Entre los comentarios, algunos llamaron a la unidad de distintos sectores de la sociedad, incluidos creyentes, masones, jóvenes y mayores, dentro y fuera de la isla, con el objetivo de impulsar una Cuba libre. También aparecieron mensajes que recuerdan el vínculo histórico de los abakúa con las luchas independentistas y con valores como el honor, la lealtad y la solidaridad.
El texto original sostiene que en La Habana y Matanzas existirían decenas de miles de abakúa, y que una amplia mayoría no se identifica con el sistema político actual. Desde esa premisa, los promotores del llamado proponen organizar un nuevo Buró donde “cualquier hermano pueda pensar diferente, sin miedo y sin represión”.
Aunque se trata, por ahora, de un pronunciamiento en redes sociales, la discusión revela un malestar más amplio con el control que la dictadura ejerce sobre asociaciones, hermandades y espacios de la sociedad civil. En un país donde toda estructura independiente es vista como una amenaza, este tipo de mensajes vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la autonomía de las organizaciones culturales y religiosas y su papel en un eventual proceso de cambio.
Por el momento, no hay una respuesta oficial de las autoridades ni del Buró Nacional. Sin embargo, el eco que ha tenido la publicación muestra que, incluso en espacios tradicionalmente ajenos a la política pública, crece la presión por romper con las estructuras impuestas y reclamar espacios de libertad y representación real.






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