
Jorge Luis Rodríguez Valdez, ex preso político, en estado grave tras brutal agresión en Pinar del Río
Jorge Luis Rodríguez Valdez, ex preso político y de conciencia, se encuentra hospitalizado en estado delicado tras sufrir una violenta agresión en la noche del 9 de febrero de 2026 en el municipio de San Juan y Martínez, en la provincia de Pinar del Río. Las lesiones, según familiares y personas cercanas, ponen en riesgo su vida y evidencian una vez más la vulnerabilidad en la que permanecen antiguos opositores al régimen cubano.
Rodríguez Valdez, nacido el 5 de febrero de 1977 en Pinar del Río, pasó 26 años en las mazmorras de la prisión de Kilo 5, donde estuvo sometido a severas restricciones de visitas, alimentos y medicamentos, además de golpizas, represiones físicas y psicológicas, internamientos en celdas de castigo y períodos de aislamiento. Su historial como preso político y de conciencia lo ha mantenido bajo constante presión incluso después de salir de prisión.
De acuerdo con la denuncia pública, el agresor fue identificado como Yohandy Rivera Regado, señalado por vecinos y familiares como un servidor del régimen en el barrio donde reside la víctima. La golpiza habría sido de tal magnitud que provocó la fractura de cinco costillas del lado izquierdo, múltiples escoriaciones, un hematoma ocular severo con compromiso del ojo derecho y, como consecuencia del trauma torácico, un neumotórax traumático.

El neumotórax es una acumulación de aire en la cavidad pleural que puede comprometer seriamente la función respiratoria y, en casos graves, poner en peligro la vida del paciente. Desde la noche de la agresión, Jorge Luis permanece ingresado en la Sala E, cama 25, del Hospital Abel Santamaría de Pinar del Río, en una sala convencional que, según denuncian sus familiares, no cuenta con los requerimientos adecuados para la gravedad de su cuadro clínico.
Las imágenes difundidas muestran a Rodríguez Valdez con un tubo de drenaje pleural insertado en el tórax, procedimiento utilizado en casos grandes o persistentes de neumotórax. Sin embargo, la atención médica que estaría recibiendo genera profunda preocupación. Según la denuncia, solo le están administrando Amoxicilina en tabletas orales y Dipirona para el dolor, sin apoyo ventilatorio, sin hidratación parenteral y pese a las evidentes dificultades respiratorias. A esto se suma que casi no puede alimentarse ni tragar con normalidad y que presenta, además, una fractura en el antebrazo derecho.
Familiares exigen al personal médico del Hospital Abel Santamaría que se rectifique el certificado de lesiones, donde presuntamente se consignaron como “leves” unas heridas que describen como graves y con peligro para la vida. Reclaman que este sea un criterio estrictamente médico y no una decisión influida por autoridades policiales.

Mientras tanto, denuncian que las autoridades cubanas no han mostrado interés real en investigar el caso. El presunto agresor permanece en libertad y, según temen los allegados de la víctima, podría gozar de impunidad por su cercanía al régimen, mientras que Rodríguez Valdez continúa siendo tratado como un opositor incómodo, incluso después de haber cumplido más de dos décadas en prisión.
El caso de Jorge Luis Rodríguez Valdez vuelve a poner en evidencia la indefensión en la que se encuentran ex presos políticos en Cuba y las serias dudas sobre el acceso a una atención médica adecuada y a una justicia imparcial cuando las víctimas son críticos del régimen y los agresores personas afines al poder. Hoy, su vida depende no solo de la evolución clínica, sino también de que se le garantice la atención que requiere y de que su agresión no quede, una vez más, en el silencio y la impunidad.






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