El régimen impide la entrada a Cuba a la Dama de Blanco Leticia Ramos Herrería

El régimen cubano volvió a utilizar el control migratorio como herramienta de castigo político. Este lunes, las autoridades impidieron la entrada a la isla de Leticia Ramos Herrería, integrante de las Damas de Blanco y activista conocida en la ciudad de Cárdenas, provincia de Matanzas, cuando intentaba regresar a su país tras una estancia en Estados Unidos.

Ramos Herrería llegó al Aeropuerto Internacional de Varadero acompañada de su madre, de 86 años. Sin embargo, tras presentar su documentación, fue retenida por funcionarios de inmigración y conducida a una sala aparte. Minutos después, sin recibir una explicación formal ni un documento que justificara la medida, se le comunicó que no podía ingresar a Cuba y que sería devuelta a Miami en el mismo vuelo.

Según relató la propia activista a medios de prensa, durante la retención fue interrogada y presionada por agentes de la Seguridad del Estado. La también Dama de Blanco denunció un trato humillante y arbitrario, además de amenazas mientras exigía una explicación sobre por qué se le estaba negando el derecho a entrar a su propio país.

Leticia Ramos había viajado a Estados Unidos en diciembre para atender asuntos personales y de salud. En varias ocasiones ha dejado claro que su intención siempre fue regresar a Cuba y continuar allí su vida y su activismo. “Es injusto que no me dejen entrar a mi propio país”, declaró tras ser deportada forzosamente.

Este no es el primer episodio de restricciones contra ella. En noviembre de 2025, el propio régimen le había impedido salir de la isla, informándole que se encontraba “regulada”, una práctica cada vez más común contra periodistas independientes, activistas y opositores pacíficos. La regulación, aplicada sin orden judicial ni proceso transparente, se ha convertido en un mecanismo habitual para castigar y controlar a quienes resultan incómodos para el poder.

Las Damas de Blanco, surgidas tras la Primavera Negra de 2003, han sido durante años uno de los rostros más visibles de la denuncia pacífica contra la represión en Cuba. Sus integrantes han sufrido detenciones, actos de hostigamiento, multas y amenazas constantes. El caso de Leticia Ramos se suma a esa larga lista de abusos.

Negar la entrada a un ciudadano a su propio país viola principios básicos del derecho internacional y deja en evidencia el uso político de las instituciones migratorias en Cuba. No se trata de un hecho aislado, sino de una práctica sistemática del régimen para castigar, aislar y escarmentar a quienes no se someten a su control.

Mientras tanto, Leticia Ramos Herrería permanece en Estados Unidos, separada de su familia y de su vida en la isla, convertida en otro ejemplo de cómo el poder en Cuba utiliza fronteras, aeropuertos y sellos migratorios como instrumentos de represión. Su caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad que miles de cubanos conocen bien: en Cuba, incluso el derecho a regresar a casa depende de la obediencia política.

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