
Una campaña que crece: jóvenes cubanos alzan la voz por la libertad de los creadores de El4tico
La detención de los jóvenes vinculados al proyecto audiovisual El4tico en Holguín no solo provocó indignación en su entorno más cercano. En pocas horas, el caso se convirtió en el centro de una movilización digital que hoy cruza fronteras y suma apoyos dentro y fuera de Cuba.

Un video compartido por varios jóvenes cubanos, en el que exigen la liberación de Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, se ha multiplicado en redes sociales como una chispa en terreno seco. Las imágenes, directas y sin artificios, muestran a una generación que ya no se limita a comentar en privado lo que ocurre, sino que decide hablar en público y poner nombre a lo que considera una injusticia.
La campaña por la libertad de los creadores de El4tico no se ha quedado en el ámbito local. En cuestión de horas, el reclamo fue replicado por activistas, periodistas independientes, artistas y ciudadanos comunes. A esa presión se sumaron voces políticas en Estados Unidos, donde congresistas y senadores han pedido explicaciones y han exigido la liberación de los jóvenes, mientras organizaciones y miembros del exilio cubano amplifican el reclamo desde distintas ciudades del mundo.
El origen del conflicto está en el operativo realizado en Holguín, cuando fuerzas de la Seguridad del Estado allanaron el espacio donde trabajaban los jóvenes y decomisaron equipos de grabación y trabajo. Poco después, Medina y Zayas Pérez fueron detenidos. Desde entonces, familiares, amigos y seguidores del proyecto han denunciado la falta de información clara sobre su situación legal y las condiciones en las que se encuentran.
El4tico se había ganado un espacio entre miles de cubanos por su manera directa de abordar temas políticos y sociales, con un lenguaje cercano y pensado para las redes. Precisamente ese alcance es lo que muchos señalan como la verdadera razón detrás de la ofensiva contra sus creadores: el impacto de sus contenidos y su capacidad para conectar con una audiencia joven, crítica y cada vez menos dispuesta a aceptar el silencio como norma.
El video que hoy circula masivamente no es solo una denuncia puntual. Es también una señal de algo más profundo: la existencia de una red de apoyo espontánea, horizontal, que se organiza sin estructuras formales y que entiende las redes sociales como un espacio de presión cívica. “No se trata solo de ellos”, repiten muchos de los mensajes que acompañan la campaña. “Se trata del derecho de todos a expresarse sin miedo”.
Desde la isla y desde el exilio, el caso de El4tico se ha convertido en un termómetro del momento que vive Cuba: un país donde la represión sigue siendo una herramienta política, pero donde cada vez resulta más difícil contener la reacción pública, incluso cuando esta nace desde un simple video grabado con un teléfono.
Mientras crece la presión internacional y se multiplican las muestras de solidaridad, la exigencia es clara y unánime: libertad para los jóvenes de El4tico y garantías para que puedan ejercer su trabajo sin persecución. Lo que ocurra con ellos no será solo una historia más de detenciones arbitrarias, sino una prueba de hasta dónde está dispuesto a llegar el poder para silenciar voces, y de hasta dónde está dispuesta a llegar la sociedad para defenderlas.







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