
Estados Unidos advierte que exigirá responsabilidades por el uso de trabajo forzado en las misiones médicas cubanas
El Gobierno de Estados Unidos reafirmó su compromiso de exigir responsabilidades a funcionarios del régimen cubano, a autoridades extranjeras y a otros actores que faciliten o se beneficien del uso de trabajo forzado en las llamadas misiones médicas de Cuba. Así lo expresó la Embajada de Estados Unidos en Bridgetown en un mensaje difundido en la red social X y republicado por la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
En su declaración, Washington señala que los gobiernos que participan en estos programas, a pesar de las denuncias documentadas sobre abusos de derechos humanos, se convierten en cómplices de las prácticas del régimen cubano. Según el comunicado, estas acciones contribuyen directamente a la explotación de los trabajadores cubanos enviados al exterior bajo condiciones restrictivas y coercitivas.
El mensaje subraya que existen alternativas para que los países del Caribe y otras naciones puedan contratar personal médico extranjero de manera ética, sin recurrir a esquemas que, de acuerdo con múltiples denuncias, vulneran derechos fundamentales de los profesionales cubanos. Para Estados Unidos, cubrir las necesidades sanitarias no debe implicar la normalización de sistemas que limiten libertades, retengan salarios o impongan controles políticos sobre los trabajadores.
Washington hizo además un llamado a todos los gobiernos y a la comunidad internacional a rechazar estos mecanismos de trabajo forzado y a sumarse a la exigencia de rendición de cuentas y respeto a los derechos humanos. La posición estadounidense vuelve a colocar bajo escrutinio internacional el programa de exportación de servicios médicos del régimen cubano, señalado durante años por organizaciones de derechos humanos y por testimonios de médicos que han participado en estas misiones.
El pronunciamiento se produce en un contexto de creciente presión diplomática sobre los países que mantienen acuerdos con La Habana en este ámbito, y refuerza la narrativa de que las misiones médicas no son solo un instrumento de política exterior, sino también una fuente de ingresos sostenida, según las críticas, sobre prácticas que vulneran la libertad y la dignidad de los profesionales cubanos.






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