
Una gorra, un diseño y un mensaje político: el símbolo que rodea a Mike Hammer en Cuba
Un diseño creado sin pretensiones políticas explícitas terminó convirtiéndose en un símbolo con fuerte carga cívica. Lo que comenzó como un ejercicio creativo personal del diseñador Julio Llopiz-Casal acabó materializándose en una serie de gorras asociadas a la figura de Mike Hammer, Encargado de Negocios de Estados Unidos en Cuba, y a una forma de ejercer la diplomacia que contrasta abiertamente con la práctica del régimen cubano.
Según explicó el propio Llopiz-Casal en una publicación en redes sociales, la idea surgió “por puro placer”, fruto de una inspiración espontánea. El diseño es directo y sin dobles lecturas: la palabra Mike acompañada de un martillo estilizado. “Lo que ves es lo que ves, y lo que es… también”, escribió el autor, subrayando la claridad del mensaje visual.
La iniciativa tomó otro rumbo cuando se abrió la posibilidad de producir las gorras. De acuerdo con el diseñador, el Encargado de Negocios mostró agrado por el diseño, algo que no le sorprendió, aunque sí el alcance que finalmente tendría. La imagen de Hammer utilizando una de estas gorras no tardó en circular, generando comentarios y reacciones tanto dentro como fuera de la Isla.
Más allá del objeto en sí, el gesto ha sido interpretado como un reconocimiento a la actitud del diplomático estadounidense en Cuba. Llopiz-Casal lo describe como “un hombre simpático y atento”, y como un diplomático que hace lo que, a su juicio, deberían hacer todos: escuchar, acercarse a la gente y conocer de primera mano la realidad del país. Una valoración que, implícitamente, contrasta con la inacción y el miedo de la clase dirigente cubana, a la que acusa de no tener ni el valor ni la voluntad de actuar en favor de los ciudadanos.
El proyecto contó además con el impulso de los periodistas Mario J. Pentón y Miguel Cossío, a quienes el diseñador agradeció por animarlo a convertir la idea en un objeto real. El resultado son gorras que han dejado de ser un simple accesorio para convertirse en un símbolo informal de respaldo a una diplomacia cercana y visible, en un contexto marcado por la represión y la falta de libertades.
No es casual que la publicación cierre con un mensaje claro: #LibertadParaLosPresosPolíticos. En la Cuba secuestrada por la dictadura, incluso un diseño gráfico puede transformarse en una declaración política. En este caso, una gorra ha terminado diciendo mucho más de lo que aparenta.







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