Marco Rubio afirma que EE. UU. quiere ver un cambio de régimen en Cuba y crecen reacciones en el exilio

Las recientes declaraciones del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sobre la situación política cubana han provocado una ola de reacciones entre cubanos en el exilio, especialmente en comunidades de Florida y Europa. Durante su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Rubio aseguró que la actual administración estadounidense vería con buenos ojos un cambio de régimen en la isla y reiteró que las sanciones no serán levantadas sin transformaciones políticas reales.

Sus palabras han vuelto a colocar el tema cubano en el centro del debate político en Washington y han reactivado el intercambio de criterios dentro del exilio, donde coinciden posturas de respaldo firme a la presión internacional con llamados a centrar cualquier transición en la voluntad de los propios cubanos.

Señalamientos directos sobre el sistema político cubano

En su intervención, Rubio responsabilizó al modelo político vigente en la isla por el deterioro económico y social acumulado durante décadas. Subrayó que el embargo estadounidense está respaldado por ley y que su eliminación requiere cambios estructurales verificables en el sistema de gobierno.

También dejó claro que un eventual cambio político no debería interpretarse como una operación dirigida desde el exterior, sino como un proceso que tendría que producirse a partir de dinámicas internas. Aun así, sostuvo que para Estados Unidos sería positivo que Cuba dejara atrás el modelo de partido único.

Reacciones de cubanos en el exilio

Las declaraciones generaron respuestas inmediatas entre activistas, periodistas independientes y organizaciones del exilio. En redes sociales y espacios comunitarios se repiten tres líneas principales de reacción:

Apoyo a la presión internacional como herramienta para acelerar cambios democráticos Respaldo a mantener sanciones mientras continúe la represión y no existan garantías de libertades básicas Advertencia de que cualquier transición debe ser liderada por la ciudadanía cubana y no diseñada desde gobiernos extranjeros

Voces del exilio recordaron que la crisis interna no es coyuntural sino estructural y que la falta de derechos civiles, la represión y el colapso de servicios básicos son factores que empujan el debate más allá de la política exterior estadounidense.

Debate reactivado sobre sanciones y transición

Las palabras de Rubio también han reabierto la discusión sobre la efectividad de las sanciones y el papel de la comunidad internacional. Mientras algunos sectores consideran que la presión debe aumentar, otros insisten en combinarla con mayor apoyo a la sociedad civil y a los actores independientes dentro de la isla.

El tema vuelve así a ocupar espacio en la agenda pública, con un punto de coincidencia entre la mayoría de las reacciones del exilio: cualquier salida sostenible debe incluir libertades políticas, Estado de derecho y participación ciudadana real.

El pronunciamiento del jefe de la diplomacia estadounidense confirma que Cuba sigue siendo un asunto activo en la política exterior de Washington y un punto de alta sensibilidad para millones de cubanos fuera del país.

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