Ernesto Borges comparte un reencuentro con la vida cívica cubana en el natalicio de José Martí

La tarde noche del 28 de enero de 2026, en la sede de la Gran Logia Cubana, se vivió un encuentro cargado de simbolismo y emoción durante la actividad por el aniversario del natalicio de José Martí. Entre los asistentes destacó la presencia del ex preso político Ernesto Borges, quien compartió por primera vez un espacio cívico de esta naturaleza tras 27 años de prisión.

Para Borges, la jornada tuvo un significado profundamente personal. “Fue una experiencia muy bonita”, confesó, al recordar que nunca antes había participado en una actividad como esta desde su excarcelación. El encuentro le permitió, además, conocer en persona al escritor y ex preso político Ángel Santiesteban, a quien agradeció los gestos y la solidaridad que tuvo con él durante sus años de encierro. “Ángel tuvo muchos detalles conmigo cuando estaba preso”, subrayó.

En el acto también estuvo la periodista Camila Acosta, a quien Borges ya conocía y por quien expresó una profunda admiración, al igual que por Santiesteban. Más allá de los reencuentros, destacó que lo esencial fue compartir un sentimiento común por José Martí, figura que sigue inspirando a distintas generaciones de cubanos comprometidos con la libertad y la dignidad.

La velada no estuvo exenta de las dificultades cotidianas que marcan la vida en Cuba. Al inicio, el local permaneció dos horas sin corriente eléctrica, lo que obligó a pausar la actividad. Cuando el servicio fue restablecido, el programa pudo continuar, reforzando —paradójicamente— el clima de unión y perseverancia entre los presentes.

Borges resume el momento con palabras que condensan el espíritu del encuentro: salió de allí “con el alma llena de vida y amor por Cuba” y con un respeto inmenso por José Martí, cuyo legado volvió a servir de puente para la memoria, el diálogo y la esperanza.

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