Matanzas llevará a juicio este viernes a dos intelectuales cubanas: un proceso que expone la instrumentalización del sistema judicial

A partir del próximo viernes 30 a las 9:00 AM, el Tribunal Municipal de Matanzas celebrará la vista oral contra las intelectuales Alina Bárbara López y Jenny Pantoja, procesadas desde junio de 2024 bajo cargos considerados ficticios por las propias acusadas y por amplios sectores de la sociedad civil independiente.

El caso se arrastra desde hace más de un año y medio. Según denunciaron, el inicio del expediente se debió a una orientación de los órganos de Contrainteligencia, ejecutada por la policía a través de imputaciones consideradas “fabricadas” y “políticamente dirigidas”. Lo que siguió fue una larga dilación procesal, primero en Fiscalía y desde hace seis meses en la instancia judicial municipal.

Lejos de ser una ventaja, la demora —afirman— respondió al costo político de llevar a juicio a dos figuras reconocidas dentro y fuera del país, con trayectoria académica e intelectual comprobada. “No hubo privilegios, hubo cálculo”, señalan. En ambas instancias, fue la presión de las acusadas y no la voluntad institucional lo que forzó el avance del expediente.

Un juicio con alto contenido político

El proceso ha generado atención nacional y fuera de la isla debido a lo que representa: criminalizar a intelectuales que han expresado posturas críticas y que promueven la participación ciudadana en asuntos públicos.

Las acusadas definen la vista oral como “una farsa con la que un sistema político excluyente intenta atemorizar a la ciudadanía para impedir el ejercicio de sus derechos”. También advierten que no aceptarán ningún resultado que no sea la exoneración total, rechazando cualquier fórmula que implique silencio o autocensura.

“Nuestra dignidad vale más que sus amenazas, e incluso que la posibilidad real de ir a prisión”, afirman.

Un sistema judicial sin garantías reales

López y Pantoja recuerdan que en Cuba el proceso penal no garantiza justicia, ya que las decisiones son manejadas por la policía política. Por ello señalan que, aunque el riesgo de sanción es real, el costo político recaerá sobre los acusadores, no sobre las acusadas.

El juicio tendrá también una dimensión simbólica: la conducta de la intelectualidad cubana. “La responsabilidad cívica de la intelectualidad cubana estará en juego. O asumimos la gravedad de lo que ocurre, o seguiremos siendo copias de la pintura de Pogolotti: intelectuales ciegos a otra cosa que no sean sus obras”, advierten.

Contexto más amplio

El enjuiciamiento de voces críticas no es nuevo en la isla. Investigadores locales e internacionales han documentado el uso de figuras delictivas ambiguas para neutralizar activismo cívico, expresión intelectual y organización independiente. En este contexto, el juicio del viernes se interpreta como un precedente de alto impacto, pues involucra a figuras formadas, con reconocimiento público y con capacidad de incidencia discursiva.

Lo que viene

La vista será “pública”, aunque en la práctica ese estándar rara vez se cumple en casos políticos. Se espera presencia de apoyo ciudadano en las inmediaciones, además de seguimiento internacional.

El resultado no definirá solo el destino procesal de dos acusadas, sino el mensaje que el Estado cubano pretende enviar al pensamiento crítico, en un momento donde el ejercicio ciudadano se encuentra bajo una presión creciente.

ClickCuba dará seguimiento al desarrollo del juicio del viernes y al pronunciamiento posterior del Tribunal Municipal de Matanzas.

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