
Joven cubano Ankeilys Guerra permanece detenido en Villa Marista sin acceso a garantías mínimas
El joven cubano Ankeilys Guerra, permanece detenido en Villa Marista, sede del órgano de Contrainteligencia del régimen cubano, sin poder ser visto por su familia y sin garantías mínimas de debido proceso. Según denunció su abuela, quien es la persona que lo crio y quien está encabezando la defensa, la familia desconoce su estado físico y psicológico desde el momento de la detención.
Guerra enfrenta una acusación por el presunto delito de “Propagación contra el orden internacional”, bajo el expediente 02_26, y la denuncia 3073_2026, de acuerdo al testimonio de la propia abuela. La anciana sostiene que sospecha que el joven ha sido golpeado, que le fue destruido el teléfono móvil, y que las autoridades le niegan toda comunicación familiar, incluso cuando ella se ha presentado con un Habeas Corpus en mano.
Un caso marcado por trauma, enfermedad y desprotección
Ankeilys fue diagnosticado con VIH tras ser violado a los 9 años por su padrastro, quien le transmitió el virus. Pese a la gravedad del crimen, el agresor se encuentra en libertad desde hace años, sin haber enfrentado consecuencias proporcionales a los hechos, según relató la familia. Desde entonces, el joven ha estado bajo tratamiento psiquiátrico y psicológico continuo, y presenta trastornos mentales desde su nacimiento, lo que lo convierte en una persona especialmente vulnerable.
La abuela relata que, desde que Ankeilys fue detenido, nadie de la familia ha podido verlo, y tampoco ha sido informado sobre su condición de salud, medicación o alimentación. “Yo temo que lo estén golpeando y que esté sin medicamentos”, habría dicho la mujer, quien sostiene que “ni con el Habeas Corpus han permitido verlo”.
Sin garantías judiciales ni acceso familiar
Fuentes cercanas al caso señalan que “siempre que alguien pregunta por él en Villa Marista, la respuesta es la misma: no se puede ver”. Esta opacidad es un patrón recurrente en el sistema penitenciario y represivo cubano, donde las detenciones operadas por Seguridad del Estado no tienen supervisión judicial efectiva y las familias quedan desamparadas e indefensas.
El Habeas Corpus, uno de los pocos mecanismos legales que existen en Cuba para exigir la presentación del detenido ante un tribunal, ha sido ignorado hasta el momento, lo que constituye una violación grave del derecho interno e internacional. Cuba es signataria de instrumentos que protegen el derecho a la salud, a la integridad y al debido proceso, pero en la práctica estos derechos no se aplican en casos donde intervienen órganos de Seguridad del Estado.
Una abuela sola frente al aparato represivo
La familia afirma que quien lucha por el joven es su abuela, que no tiene acceso a abogados independientes ni organismos que puedan acompañarla en el proceso. La mujer, de avanzada edad, se ha visto obligada a recorrer estaciones, realizar trámites y presentar documentos legales, sin obtener respuesta: “Ni siquiera dejan que yo le lleve los medicamentos”, habría dicho.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han documentado reiteradamente que en Cuba personas con afecciones psiquiátricas, discapacidades o enfermedades graves no reciben trato diferenciado, y que la combinación de secrecía estatal + indefensión legal produce situaciones de alto riesgo para la vida del detenido.
Otra historia de vulnerabilidad en un sistema sin protección
La detención de Ankeilys Guerra no solo expone los abusos del aparato represivo cubano, sino también la ausencia total de protección para las personas enfermas, con discapacidad mental y víctimas de violación. En un sistema donde el agresor está libre y el joven vulnerable está preso e incomunicado, queda en evidencia la arbitrariedad de un aparato judicial diseñado para controlar, no para proteger.
A la hora de redactar este artículo, la familia no ha tenido ninguna información sobre el estado físico, mental o médico del joven. La abuela sigue insistiendo frente a las autoridades con un Habeas Corpus que nadie quiere sellar ni ejecutar.
ClickCuba continuará dando seguimiento a este caso.






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