
Camila Acosta burla el cerco policial y asiste a recepción diplomática en La Habana
La periodista independiente Camila Acosta logró burlar este miércoles un cerco policial impuesto desde horas tempranas de la mañana alrededor de su vivienda en La Habana y se encuentra actualmente en la residencia del Encargado de Negocios de Estados Unidos, donde se celebrará una recepción oficial a partir de las cinco de la tarde por el 250 aniversario de la independencia estadounidense.
Según denunció la propia Acosta en sus redes sociales, desde primeras horas del día su vivienda fue rodeada por varios efectivos de la Seguridad del Estado, incluyendo hombres y mujeres en motocicletas, un vehículo LADA y una patrulla policial. La periodista alertó además sobre el comportamiento agresivo de los agentes con algunos vecinos, en lo que describió como un nuevo acto de intimidación dirigido a impedirle salir de su casa.
“Permanezco rodeada desde temprano esta mañana”, escribió Acosta, acompañando su denuncia con imágenes tomadas desde el interior de su vivienda y el hashtag #InformarNoEsDelito.
Pese al operativo policial, la periodista consiguió evadir la vigilancia y trasladarse hasta la residencia diplomática estadounidense, donde se desarrollará el acto conmemorativo. Su presencia en el evento representa no solo una burla directa al cerco policial impuesto por la Seguridad del Estado, sino también un gesto simbólico frente a una práctica represiva cada vez más frecuente contra periodistas independientes, activistas y opositores en Cuba.
El cerco domiciliario sin orden judicial se ha convertido en una herramienta habitual del aparato represivo cubano para restringir la movilidad de voces críticas en fechas sensibles o eventos de relevancia política y diplomática. Estas acciones, realizadas al margen de cualquier procedimiento legal, violan derechos fundamentales como la libertad de movimiento, expresión y prensa.
La asistencia de Camila Acosta a la recepción diplomática ocurre en un contexto de creciente hostigamiento contra el periodismo independiente en la isla, donde informar continúa siendo castigado como un acto de desafío político. Su salida del cerco y llegada al evento oficial envía un mensaje claro: ni la vigilancia ni la intimidación logran silenciar por completo a quienes ejercen el periodismo fuera del control estatal.
Mientras en las calles se refuerza la represión, dentro de una residencia diplomática en La Habana, una periodista cubana vuelve a demostrar que el cerco no siempre es infranqueable.






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