México suspende temporalmente un envío de petróleo a Cuba en medio de tensiones geopolíticas

El gobierno de México ha interrumpido un envío de petróleo crudo programado hacia Cuba, un movimiento que genera incertidumbre sobre el futuro de los suministros energéticos hacia la isla en un contexto de fuertes presiones internacionales y crisis energética en La Habana. 

La petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) retiró de su calendario un cargamento de crudo que debía llegar a Cuba a finales de enero de 2026, según reportes de medios internacionales y confirmaciones oficiales. Este embarque, habitual dentro de una relación energética que ha cobrado importancia creciente desde 2023, quedó suspendido sin explicación pública detallada sobre su alcance o duración. 

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo abordó el tema durante su conferencia diaria, calificando las decisiones sobre el envío de petróleo como “soberanas” y determinadas por Pemex en función de contratos y necesidades, sin comprometerse a un cese definitivo de los suministros. Según sus palabras, México mantiene el principio de solidaridad con la población cubana, aunque la medida queda sujeta a evaluación interna y a las circunstancias que determinen los próximos embarques. 

Una relación energética bajo escrutinio

Desde que las exportaciones de Venezuela hacia Cuba se vieron interrumpidas por bloqueos y sanciones impuestas por Estados Unidos a finales de 2025, México se posicionó como el principal proveedor de petróleo de la isla, enviando hidrocarburos que La Habana usa para generación eléctrica, combustibles y otras necesidades básicas. 

En 2025, México exportó un promedio significativo de barriles diarios a Cuba dentro de un contexto ya marcado por crisis de apagones prolongados y escasez de combustible en la mayor de las Antillas. 

Presiones y cálculo estratégico

La suspensión del envío se produce en un momento de creciente tensión entre México y Estados Unidos. Funcionarios estadounidenses han manifestado su rechazo a los envíos petroleros a Cuba, argumentando que sostienen un régimen autoritario y desafían el embargo vigente desde hace décadas. El propio expresidente estadounidense Donald Trump declaró públicamente que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba”, señal que ha tensado la relación diplomática entre Washington y Ciudad de México. 

Internamente, sectores del gobierno mexicano valoran la política energética hacia Cuba como un gesto de ayuda humanitaria y solidaridad histórica, aunque también existe preocupación sobre posibles represalias diplomáticas o económicas que este apoyo podría desencadenar en Washington, especialmente en momentos en que México negocia aspectos delicados del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá (TMEC). 

¿Qué sigue para los envíos a Cuba?

Aunque el envío de enero fue pospuesto o cancelado, el gobierno mexicano insiste en que la política energética con Cuba no está cerrada de manera definitiva. Sheinbaum ha enfatizado que las decisiones sobre los embarques futuras seguirán considerándose caso por caso, equilibrando la soberanía nacional, los compromisos contractuales de Pemex y las realidades geopolíticas de la región. 

Para Cuba, dependiente de combustibles importados ante la caída de la producción interna y la interrupción de otros aliados petroleros, cualquier cambio en el flujo de crudo desde México representa un desafío adicional en medio de una crisis económica y energética persistente.

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