Washington denuncia torturas contra el preso político Onaikel Infante Abreu y promete seguir exponiendo los crímenes de la dictadura cubana

El Departamento de Estado de Estados Unidos lanzó este lunes un duro pronunciamiento contra el régimen cubano a raíz de las denuncias de torturas y violación sexual contra el preso político Onaikel Infante Abreu en la prisión de Aguica. El mensaje se difundió a través de la cuenta oficial del Bureau of Western Hemisphere Affairs (WHA), que atiende la política de Washington hacia el hemisferio occidental.

En uno de los posts publicados a las 16:37 (hora de Washington), el organismo calificó de “alarmantes” los reportes que señalan que Infante Abreu, encarcelado por protestar pacíficamente, fue sometido a torturas y violado dentro de la cárcel. El texto responsabiliza de manera directa a la dictadura cubana:

“Los alarmantes reportes de que el preso político cubano Onaikel Infante Abreu, encarcelado por protestar pacíficamente, fue torturado y violado en la prisión de Aguica son bárbaros. El régimen cubano es responsable del continuo terrible abuso contra los presos políticos y de conciencia de la isla”.

El mensaje fue acompañado por una imagen en la que se ve el rostro del joven con la leyenda “Unjustly Detained” (Detenido injustamente) y una línea que resume el motivo de su encarcelamiento: “Crime: Peacefully Protesting”.

Con esta publicación, el Departamento de Estado coloca el caso de Onaikel Infante Abreu en el foco internacional como ejemplo extremo de la violencia carcelaria que se vive en Cuba, especialmente contra los manifestantes y opositores.

La Administración Trump fija su línea: más presión y acompañamiento al pueblo cubano

En el mismo minuto y como parte del mismo hilo, el Bureau de Asuntos del Hemisferio Occidental difundió un segundo post en el que deja clara la postura política de Washington frente a La Habana bajo la nueva presidencia de Donald Trump.

“La Administración Trump continuará exponiendo los horribles crímenes de la dictadura, presionando para que se rindan cuentas y apoyando al pueblo cubano que merece la libertad de la tiranía”.

El mensaje enlaza de forma directa la denuncia concreta del caso de Infante Abreu con una estrategia más amplia: documentar los abusos, exigir responsabilidad a los represores y respaldar abiertamente a la ciudadanía cubana que reclama cambios democráticos.

La reacción en la red social no se hizo esperar. Diferentes usuarios, incluidos activistas y organizaciones, respondieron agradeciendo la visibilidad del caso, exigiendo sanciones más fuertes contra los responsables y reclamando la liberación de los presos políticos cubanos.

Onaikel Infante Abreu es uno de los muchos cubanos encarcelados por ejercer su derecho a la protesta pacífica. De acuerdo con los reportes difundidos por activistas y organizaciones de derechos humanos, el joven se encuentra recluido en la prisión de Aguica, conocida por sus condiciones severas y por las constantes denuncias de malos tratos.

Las acusaciones de torturas y violación sexual lo convierten en un símbolo extremo del sufrimiento que padecen los presos políticos dentro de las cárceles cubanas. Estas prácticas han sido denunciadas reiteradamente por organizaciones como Prisoners Defenders, Cubalex o Justicia 11J, que documentan golpizas, aislamiento, negación de atención médica y uso de presos comunes para intimidar y agredir a opositores.

Aunque el régimen niega sistemáticamente estos señalamientos, los testimonios de ex reclusos, familiares y abogados describen un patrón de violencia destinado a quebrar física y psicológicamente a quienes se atreven a cuestionar el poder.

Un sistema penitenciario al servicio de la represión

La situación de Infante Abreu no es un caso aislado. Desde las protestas masivas del 11 de julio de 2021, decenas de jóvenes permanecen tras las rejas con condenas desproporcionadas por delitos como “desórdenes públicos”, “sedición” o “atentado”. Muchos de ellos han denunciado palizas, hacinamiento, falta de medicamentos y presiones para que se declaren arrepentidos ante las cámaras de la televisión estatal.

En este contexto, el pronunciamiento del Departamento de Estado pone el foco en la responsabilidad directa del régimen sobre lo que ocurre dentro de las prisiones. No se trata solo de abusos “individuales” sino de un sistema diseñado para castigar el disenso y enviar un mensaje de terror al resto de la sociedad.

Washington anuncia una etapa de mayor confrontación con la dictadura cubana

Las publicaciones del WHA se producen en medio de un escenario en el que la Administración Trump ha anunciado que revisará la política hacia Cuba con la promesa de ser más firme frente a la represión. El compromiso de “exponer los crímenes horribles de la dictadura” y “presionar para que se rindan cuentas” deja entrever que Washington buscará:

aumentar la presión diplomática y las denuncias públicas en foros internacionales; apoyar de forma más visible a la oposición democrática; y exigir la liberación incondicional de los presos políticos como condición central para cualquier mejora en la relación bilateral.

Para la sociedad civil cubana, el caso de Onaikel Infante Abreu puede convertirse en un punto de referencia en esa escalada de visibilidad internacional. Cada nuevo testimonio, cada nombre y cada rostro que se saca de la oscuridad de las cárceles debilita la narrativa oficial que intenta presentar a Cuba como un país sin presos políticos.

Un mensaje directo al régimen y un respaldo a las víctimas

Al colocar en una misma secuencia la denuncia de tortura y violación contra un preso político y la promesa de seguir exponiendo los crímenes de la dictadura, el Departamento de Estado envía un mensaje doble:

Al régimen, que la violencia carcelaria no quedará en silencio ni impune. Al pueblo cubano y a las víctimas, que no están completamente solos frente a la estructura represiva del Estado.

Mientras en la isla continúan las detenciones arbitrarias y el descontento social crece, el nombre de Onaikel Infante Abreu se suma a la larga lista de cubanos cuya libertad y dignidad se han convertido en una causa global.

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