
Marco Rubio recuerda el atentado de 1975 en Nueva York y acusa al régimen cubano de proteger a un fugitivo
El secretario Marco Rubio publicó este sábado un mensaje en el que recordó el atentado ocurrido el 24 de enero de 1975 en la taberna Fraunces, en Nueva York, un ataque con explosivos que dejó cuatro muertos y más de cincuenta heridos. El senador republicano aprovechó la fecha para reiterar una denuncia histórica: que el régimen cubano continúa dando refugio a William Morales, miembro del grupo separatista puertorriqueño FALN y señalado por las autoridades estadounidenses como responsable de la operación.
“Honramos la memoria de los fallecidos y reconocemos el dolor imperecedero de todos los afectados por esta tragedia”, escribió Rubio, afirmando que Estados Unidos “no cejará” en su búsqueda de justicia. La mención a Morales revive una disputa diplomática que ha persistido durante décadas. Washington considera al exintegrante de FALN un fugitivo vinculado a varios ataques registrados en la década de 1970 en territorio estadounidense, mientras que La Habana ha evitado su extradición, al igual que la de otros reclamados por la justicia estadounidense.
Rubio calificó al régimen cubano como “ilegítimo” y lo acusó de continuar “albergando” a Morales, descrito como “artífice de este atroz crimen”. Las declaraciones se producen en un contexto regional marcado por posiciones más duras hacia La Habana, especialmente desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, así como por la reactivación del debate sobre figuras acusadas de terrorismo y retenidas en terceros países bajo protección política.
El atentado de la taberna Fraunces fue uno de los más graves en la historia reciente de Nueva York antes del 11 de septiembre. La explosión sacudió el histórico edificio ubicado en el sur de Manhattan, causando víctimas mortales entre trabajadores y comensales. La FALN reivindicó decenas de ataques durante esa década con el objetivo declarado de promover la independencia de Puerto Rico.
Cincuenta y un años después del ataque, el llamado de Rubio pone nuevamente el foco en un asunto sin resolver para la justicia estadounidense: la posibilidad de enjuiciar a Morales. Hasta hoy, La Habana no ha dado señales de modificar su postura respecto a los fugitivos que acoge, un tema que ha sido señalado en múltiples ocasiones por legisladores y funcionarios estadounidenses como un obstáculo para cualquier avance bilateral.
El recuerdo de las víctimas y el reclamo de justicia vuelven así a ocupar espacio en la agenda política de Washington, en un momento en el que el debate sobre el terrorismo, la seguridad regional y la relación con gobiernos autoritarios está más vivo que nunca.






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