Cuba Primero desafió hasta el amanecer: el mensaje seguía visible en el Malecón horas después

El mensaje clandestino escrito en la madrugada por activistas del movimiento Cuba Primero, con la frase “Basta ya, Cuba pa’ la calle”, no solo apareció en uno de los puntos más vigilados de La Habana: amaneció ahí, expuesto durante horas a la vista de quienes transitaban por el Malecón en la mañana del sábado.

En el artículo previo publicado por este medio se informó sobre la aparición del grafiti durante la madrugada del 22 de enero. Sin embargo, la continuidad del hecho —que el mensaje persistiera a la luz del día en un espacio turístico y militarmente sensible— convierte esta acción en algo más que una pintada: es una ruptura temporal del control del espacio público.

Un mensaje que venció la madrugada

Lo que distingue este episodio es que el grafiti, en lugar de ser eliminado de inmediato por brigadas de respuesta, permaneció visible incluso con tráfico, peatones y curiosos pasando frente a él. Para una ciudad donde cualquier expresión política no autorizada suele ser removida con rapidez, ese detalle no es menor.

Algunos transeúntes lo fotografiaron y compartieron las imágenes de forma privada, mientras otros comentaron que era la primera vez que veían una consigna política de este tipo a plena luz del día en el Malecón desde las protestas del 11 de julio de 2021.

Contexto de un país al límite

La intervención coincide con un escenario marcado por una serie de tensiones acumuladas: crisis energética prolongada, inflación acelerada, cierres productivos, desabastecimiento de alimentos y medicinas, vigilancia política y un éxodo migratorio sostenido.

Ese malestar ciudadano, que rara vez puede expresarse abiertamente bajo el actual sistema, encuentra en acciones relámpago como esta un canal simbólico. Es una señal de que existen sectores dispuestos a desafiar los mecanismos de control estatal aun de forma clandestina.

El espacio más simbólico y más vigilado

El lugar donde fue escrita la consigna tiene una carga política evidente. El Malecón, además de ser un paseo turístico, fue escenario de protestas espontáneas durante el 11J, y es un punto donde la presencia policial y militar es constante debido a la cercanía del Castillo del Morro y otros enclaves estratégicos.

Realizar una acción allí implica altísimo riesgo. Que el mensaje no desapareciera inmediatamente indica que la intervención fue efectiva, rápida y quirúrgica, con una operación que aprovechó un margen mínimo antes del patrullaje rutinario.

Silencio oficial y amplificación social

Hasta la fecha no existe mención del hecho en medios estatales, siguiendo la política de no reconocer acciones de protesta que puedan tener efecto multiplicador. El borrado del mensaje se produjo más tarde, sin reportes oficiales de detenciones vinculadas al caso.

Sin embargo, las imágenes circulan, el hecho quedó documentado y, como suele ocurrir en estos eventos, gana peso posterior no por lo que dura físicamente, sino por lo que representa y lo que comunica en medio del clima social actual.

Cuba Primero y la disputa por el espacio público

Las intervenciones clandestinas se han convertido en una forma de resistencia ciudadana en un país donde manifestarse pacíficamente sigue siendo delito en la práctica. Este tipo de acciones abre una disputa simbólica por el espacio urbano: quién lo habita, quién lo controla, quién puede hablar y quién no.

Lo ocurrido en el Malecón no cambia la realidad del país por sí solo, pero sí documenta un síntoma: el descontento existe, busca canales y no siempre logra ser borrado a tiempo.

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