Washington explora un cambio político en Cuba tras la caída de Maduro

La administración del presidente Donald Trump está evaluando vías para propiciar un cambio de régimen en Cuba antes de que termine el año, según un reporte publicado en prensa estadounidense que cita a altos funcionarios familiarizados con las discusiones. La estrategia surge tras la reciente salida del poder de Nicolás Maduro en Venezuela, un hecho que ha debilitado a uno de los principales aliados políticos y financieros de La Habana.

Fuentes consultadas señalan que Washington busca identificar a figuras dentro del propio sistema cubano que puedan facilitar una transición negociada que ponga fin al gobierno comunista, en el poder desde 1959. Aunque no existe un plan cerrado, el gobierno de Estados Unidos considera que el escenario interno en Cuba es especialmente vulnerable por el grave deterioro económico.

Cuba, más frágil tras perder a su principal benefactor

El análisis de la Casa Blanca sostiene que la economía cubana se encuentra al borde del colapso y atraviesa uno de los momentos más críticos en décadas. La caída de Maduro representó la pérdida de un socio clave en la provisión de petróleo subsidiado y apoyo financiero, lo que ha dejado a La Habana sin su principal sustento externo desde la caída de la URSS.

Washington interpreta la captura de Maduro y las concesiones inmediatas de sectores del chavismo como un precedente para el caso cubano. La lectura estratégica es que el régimen de la isla enfrenta ahora un aislamiento mayor y un escenario interno más delicado que en cualquier otro momento reciente.

Búsqueda de interlocutores dentro del sistema

Según el reporte, la prioridad es localizar “insiders” dentro del aparato estatal cubano dispuestos a facilitar una salida negociada. La estrategia estaría centrada en presión diplomática, negociación e incentivos, más que en una intervención directa.

Hasta el momento no existe pronunciamiento público de la Casa Blanca que confirme estos contactos ni se han identificado figuras concretas dentro de Cuba. La Habana tampoco ha respondido al reporte, aunque históricamente ha denunciado como injerencia cualquier intento externo de promover cambios políticos en la isla.

De concretarse esta estrategia, Cuba entraría en un escenario inédito tras más de seis décadas de control monopólico del poder. Si no, Washington podría aumentar la presión económica y diplomática en los meses restantes del año.

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