
Otro proyecto social en peligro: Luz de Vida enfrenta desalojo en 72 horas y se suma a una tendencia de acoso institucional
Mientras el régimen cubano asegura públicamente que los proyectos comunitarios son aliados imprescindibles para el desarrollo local, las instituciones encargadas de gestionar estos espacios están ejecutando acciones que contradicen ese discurso.
Otro caso es el del Proyecto Sociocultural Comunitario Luz de Vida, una iniciativa con seis años de trabajo y más de tres ocupando un local estatal de forma continua que, según cuentan en Facebook, recibió una notificación oficial otorgándole solo 72 horas para abandonar el inmueble donde desarrolla su labor social. Hasta este momento, ninguna entidad gubernamental ha ofrecido una alternativa que garantice la continuidad del servicio.
Luz de Vida no es un proyecto cultural más: su alcance social es profundo y medible. Atiende a más de 5.000 beneficiarios, entre ellos niños con TDAH y diversas discapacidades, adultos mayores y familias en situación de vulnerabilidad social. Su impacto es reconocido por la propia comunidad y por actores sociales que dependen de su acompañamiento.
La orden de desalojo llegó desde la Dirección General de Educación, firmada el 12 de enero de 2026 por su directora, Arlett Gómez Allende. En el documento se limita a comunicar el desalojo, sin evaluación social, sin explicación del origen de la orden y sin garantizar un espacio alternativo. Lo que en la práctica implica interrumpir servicios esenciales de salud social, educación informal y acompañamiento comunitario.
La dirección del proyecto considera esta decisión jurídica y moralmente cuestionable, ya que nunca se les emitió documento legal sobre el uso temporal del inmueble. Esa omisión —señalan— no puede convertirse ahora en excusa para expulsar a una iniciativa que cumple un encargo social, especialmente cuando el propio gobierno ha reconocido la necesidad de estos proyectos para el tejido comunitario y el desarrollo local.
No es un caso aislado: el precedente de “Paso a Paso”
La situación que hoy enfrenta Luz de Vida recuerda lo ocurrido con el proyecto cultural Paso a Paso, expulsado de su sede en el municipio Plaza de la Revolución tras ocho años de trabajo comunitario con niños y jóvenes, sin explicación oficial y sin que se le ofreciera un espacio alternativo para continuar sus talleres. Según documentó ClickCuba, el desalojo fue ejecutado por el gobierno municipal, pese a que el local había sido acondicionado y mantenido con recursos propios por la compañía y las familias participantes. La pérdida del espacio significó la interrupción de un proceso pedagógico y cultural reconocido por la comunidad, replicando el mismo patrón que hoy se repite: decisiones administrativas opacas que afectan directamente a proyectos que cumplen una función social comprobada.
Luz de Vida está viviendo hoy la misma ecuación: un proyecto necesario, exitoso y comunitario que de un día para otro es considerado prescindible por razones que ninguna institución explica.
“Recibimos órdenes”: la institucionalidad sin rostro
Según declaraciones de los responsables del proyecto, la única explicación recibida de Educación ha sido:
“Recibimos órdenes.”
¿Qué órdenes? ¿De quién? ¿En base a qué marco legal? ¿Con qué evaluación social? Ninguna de esas preguntas ha sido respondida.
Este tipo de actuación —también presente en el caso Paso a Paso— revela una estructura administrativa opaca, vertical y sin mecánicas de diálogo con la comunidad, donde decisiones tomadas desde arriba pueden desmantelar seis años de labor social en 72 horas.
La comunidad responde: “El proyecto no se va a disolver”
La dirección de Luz de Vida ha comunicado una posición clara:
No se niegan al diálogo. No se oponen a entregar el local si existe causa justificada. Exigen un reemplazo inmediato para garantizar continuidad.
La frase que resume su postura es simple y contundente:
“A la calle no vamos a ir. El proyecto no se va a disolver. La comunidad no quedará desprotegida.”
Su mensaje final —que da título a este artículo— intenta dejar claro que esto no es solo un problema administrativo, sino una amenaza directa a una comunidad real:
“La luz no morirá.”
Una tendencia que preocupa
Que en Cuba proyectos como Paso a Paso o Luz de Vida, dedicados a atender niños, familias vulnerables y adultos mayores, terminen citados, desalojados o amenazados, no es una anécdota: es una tendencia.
Mientras tanto, los discursos oficiales continúan resaltando la importancia de “la comunidad organizada”, “las iniciativas locales” y “la participación social”.
Entre el discurso público y la experiencia real de estos proyectos hay una brecha que sigue creciendo.
La pregunta que empiezan a hacerse muchos en esos espacios es inevitable:
¿Por qué se ahogan las iniciativas que hacen el trabajo que las instituciones deberían estar haciendo?
Hasta hoy, ninguna autoridad estatal ha respondido.
ClickCuba seguirá investigando y documentando este caso.






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