
María Corina Machado proyecta una América sin dictaduras comunistas
La líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, aseguró que la libertad de Venezuela es apenas el primer paso de una transformación política que, según afirmó, se extenderá a otros países bajo regímenes autoritarios. En declaraciones recientes, Machado afirmó:
“Tendremos las Américas libres de comunismo, dictadura y narco-terrorismo. Y una vez liberemos Venezuela, seguiremos trabajando y tendremos una Cuba libre y una Nicaragua libre.”
Las palabras se enmarcan en la transición que atraviesa Venezuela tras la salida de la dictadura chavista, proceso que ha reactivado los debates sobre el futuro político de la región y el impacto que la democratización venezolana puede tener sobre sus vecinos.
Un mensaje dirigido al continente
El discurso de Machado plantea una lectura hemisférica del desafío democrático. Para la dirigente, Venezuela es el primer eslabón de un proyecto mayor que apunta a desmontar lo que describe como sistemas “comunistas” y “narco-terroristas” que operan en América Latina, siendo Cuba y Nicaragua los casos más visibles.
La mención expresa de ambos países refleja una postura que comparte con parte del exilio latinoamericano: la caída de la dictadura en Caracas podría acelerar procesos de ruptura y transición en La Habana y Managua, donde las libertades políticas continúan suprimidas.
Cuba y Nicaragua en la mira del discurso democrático
En el caso cubano, Machado aludió a más de seis décadas de control absoluto del Estado por parte de una élite militar-partidista que mantiene presos políticos, exiliados forzosos, censura y represión sistemática. Respecto a Nicaragua, señaló los niveles de persecución, encarcelamientos y despojo de nacionalidad que se han intensificado bajo el régimen de Daniel Ortega.
Estos elementos sirven a Machado para justificar una lectura regional del problema democrático: las dictaduras no son fenómenos aislados, sino alianzas políticas con soporte entre sí, lo que explicaría su permanencia.
Un discurso que busca marcar agenda
Las declaraciones de Machado han generado atención entre diplomáticos, analistas y oposiciones del continente, que observan cómo Venezuela se convierte en un punto de referencia en el debate hemisférico sobre democracia, seguridad y geopolítica.
Para el exilio cubano y nicaragüense, las palabras de Machado representan un reconocimiento explícito de su lucha, después de años en los que la comunidad internacional mantuvo una mirada fragmentada sobre las dictaduras regionales.
Mientras la transición venezolana continúa y se definen sus liderazgos internos y externos, el discurso de Machado instala una agenda:
si Venezuela logra consolidar un proceso democrático, la pregunta ya no será si Cuba y Nicaragua cambiarán, sino cuándo y cómo.






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