El post de Manuel Marrero en X desata una ola de críticas y rechazo ciudadano

El primer ministro del régimen cubano, Manuel Marrero Cruz, publicó este viernes en X (antes Twitter) un mensaje atribuido a Fidel Castro en el que se exaltaba la supuesta “invencibilidad” del pueblo cubano. La frase, acompañada de una imagen de una marcha con banderas, buscaba proyectar continuidad ideológica, épica revolucionaria y unidad social. Sin embargo, el resultado fue el contrario: una avalancha de críticas, sarcasmos y expresiones de rechazo ciudadano que convirtió el post en un termómetro del malestar político y social.

La publicación decía: “Al pueblo nuestro lo podrán desaparecer de la faz de la Tierra, lo que no podrán jamás es vencerlo; porque nuestro pueblo con su razón, con su heroísmo, con su dignidad, con su vergüenza y con su grandeza es un pueblo invencible, y es un pueblo al que hay que respetar.”

El uso del término “pueblo” desencadenó un fuerte contrapunto entre la narrativa oficial y la percepción de la ciudadanía dentro y fuera de la isla. Numerosas respuestas cuestionaron la apropiación del concepto, señalando que el gobierno no representa ni respeta al cubano común.

Entre los comentarios críticos se leía: “Es un pueblo que ustedes mismos no respetan”, “no hablen más en nombre del pueblo”, o “ustedes viven sin los problemas que obligan a la gente a sobrevivir”. También aparecieron comentarios que denunciaban la desconexión entre la cúpula gobernante y las carencias diarias: falta de alimentos, apagones, deterioro sanitario y pobreza.

Las respuestas incluyeron además imágenes y memes que contrastaban el triunfalismo oficial con la realidad social: ciudadanos hurgando en la basura, bandejas con huesos entregados en puntos de venta, y alusiones al sobrepeso y privilegios de altos funcionarios. Estas piezas visuales se replicaron desde cuentas con sede en Cuba y en el exilio.

Aunque hubo una minoría que repitió etiquetas como “#FidelPorSiempre” o mensajes nacionalistas sin referencia directa al régimen, el volumen predominante fue el del rechazo, lo que refuerza un fenómeno cada vez más visible en las plataformas digitales: el discurso político oficial enfrenta una barrera de credibilidad y una contestación pública que ya no puede ser controlada por la censura interna.

El episodio evidencia que el monopolio narrativo sobre la palabra “pueblo” se ha debilitado. Mientras el gobierno intenta sostener la ficción de una unidad ideológica, la ciudadanía utiliza espacios digitales para desmontar esa narrativa y exponer la brecha entre los discursos institucionales y la experiencia cotidiana. En X, esa brecha quedó nuevamente expuesta.

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