Expuesta la jueza del caso contra el intelectual José Gabriel Barrenechea

La activista cubana Tania Tasé, autora del perfil Las Taniadas, publica en Facebook una denuncia sobre la jueza Aimee Caraballé Corrales, a quien señaló como responsable de la sentencia de seis años de privación de libertad impuesta al escritor e intelectual José Gabriel Barrenechea Chávez, así como a otros manifestantes pacíficos de Encrucijada, en la provincia de Villa Clara.

En su publicación, Tasé califica a Caraballé como parte de los “represores de cuello blanco”, expresión utilizada dentro del activismo cubano para referirse a funcionarios del sistema judicial, fiscal y administrativo que sostienen la represión política desde sus cargos, sin necesidad de intervenir directamente en actos de violencia o acoso físico.

¿Quién es la jueza señalada?

Según la publicación, Aimee Caraballé Corrales actuó como ponente en el juicio contra Barrenechea y fue quien firmó la sentencia. La activista añade que la magistrada tiene al menos una hermana viviendo en Chile, identificada como Anaisa Caraballé.

Además, Tasé destaca que en diciembre de 2023, durante las actividades oficiales por el aniversario 50 de los Tribunales Populares, Caraballé fue declarada “Personalidad Distinguida” y condecorada con la medalla Jesús Menéndez, según reportó el periódico oficial Vanguardia de Villa Clara el 14 de diciembre de ese año. La activista presenta este hecho como un ejemplo del sistema de premios interno dentro del aparato judicial cubano a figuras afines y obedientes al régimen.

Activismo y memoria: “Debe ser juzgada por el pueblo”

“El mensaje final de Tasé es claro: esta represora debe ser juzgada por el pueblo cuando caiga la dictadura”, una frase que refleja el enfoque de memoria y justicia transicional defendido desde sectores del activismo cubano dentro y fuera del país.

Contexto del caso Barrenechea

José Gabriel Barrenechea es un intelectual y escritor de Villa Clara que ha expresado posiciones críticas hacia el régimen cubano. Su nombre se suma a una lista creciente de escritores, periodistas, artistas y activistas sometidos a juicios, donde organizaciones de derechos humanos han documentado arbitrariedades procesales y motivaciones políticas.

En los últimos años, el régimen cubano ha utilizado la figura de “desórdenes públicos”, “propaganda enemiga” y “sedición” para criminalizar el disenso pacífico, en un contexto marcado por el endurecimiento represivo posterior al 11 de julio de 2021.

Un nuevo tipo de escrache digital

La estrategia de Tasé no es aislada: forma parte de una tendencia creciente de activistas cubanos que optan por documentar, identificar y exponer públicamente a funcionarios, una práctica inspirada en ejercicios similares durante procesos transicionales en América Latina, como el escrache en Argentina o las listas de represores en Chile y Uruguay.

En ausencia de canales institucionales para la denuncia dentro de la isla, redes como Facebook, X y Telegram se han convertido en espacios donde la ciudadanía registra casos, archiva información y construye memoria digital del abuso estatal.

Un pulso que no cesa

La publicación de Las Taniadas ya circula ampliamente en redes, acompañada de comentarios de apoyo, exigencias de libertad para los presos políticos y llamados al fin de la impunidad judicial.

Mientras tanto, el régimen continúa premiando a funcionarios judiciales, fiscales y policiales, consolidando un modelo de represión burocrática que castiga el pensamiento crítico y el ejercicio de libertades fundamentales.

Para sectores del exilio cubano, este tipo de denuncias son esenciales para el futuro, pues allanarán el camino hacia procesos de verdad, justicia y reparación, una vez que Cuba logre transitar hacia un sistema democrático.

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