María Corina Machado desde Washington: un mensaje de transición y presión internacional

La dirigente opositora venezolana María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025, ofreció este viernes una rueda de prensa en la capital estadounidense tras su encuentro con el presidente estadounidense Donald Trump, para abordar el escenario político abierto tras la detención de Nicolás Maduro y la denominada transición encabezada por Delcy Rodríguez.

Machado definió la coyuntura actual como “un momento histórico” y aseguró que Venezuela está “al borde de la libertad”, al referirse al colapso institucional tras décadas de autoritarismo y corrupción. La dirigente recalcó que su presencia en Washington representa la voz de ciudadanos que exigen una transición democrática real.

Choque político con Delcy Rodríguez

Uno de los puntos centrales de su intervención fue el rechazo a la figura de Delcy Rodríguez, a quien cuestionó tanto en términos de legitimidad como de orientación política. Para Machado, la actual jefa del Ejecutivo no encarna una transición democrática, sino la continuidad de estructuras de poder vinculadas a intereses externos como Rusia e Irán, y a redes de corrupción acumuladas durante los últimos años.

Este señalamiento refleja un choque de legitimidades en el campo opositor venezolano, pues mientras parte de la oposición intenta negociar con el nuevo cuadro de poder, Machado sostiene una línea de presión orientada a impedir cualquier normalización sin elecciones libres.

La reunión con Trump y el escenario internacional

Machado destacó el apoyo del presidente Trump a la causa democrática venezolana y explicó el gesto simbólico de entregarle la medalla del Nobel de la Paz como una señal de reconocimiento por el respaldo político que, según ella, requiere la transición. Agradeció directamente la implicación de Washington, al considerar que “sin presión internacional no habrá salida democrática”.

Sin embargo, el terreno internacional está lejos de ser homogéneo. Tras la captura de Maduro el 3 de enero, el gobierno estadounidense ha mantenido contactos oficiales con la administración de Delcy Rodríguez para manejar cuestiones operativas y de seguridad, lo que ha generado un espacio de ambigüedad respecto al liderazgo opositor reconocible ante la comunidad internacional.

Ese marco obliga a Machado a maniobrar entre dos frentes: presionar hacia una ruptura democrática mientras intenta evitar quedar marginada de los procesos diplomáticos que puedan definir el futuro institucional de Venezuela.

Elecciones libres como condición imprescindible

Machado insistió en que el punto de llegada debe ser la celebración de elecciones libres, sin inhabilitaciones políticas y con garantías para todos los actores. Reconoció que este camino “no será corto ni simple”, pero afirmó que el país cuenta hoy con un apoyo ciudadano mayoritario a favor del cambio y una comunidad internacional más receptiva que en el pasado.

Sobre su regreso a Venezuela, afirmó que volverá “lo antes posible”, pese a las amenazas que pesan sobre ella desde hace años. La dirigente ha enfrentado persecución, bloqueos administrativos y hostigamiento desde que se convirtió en una figura central de la oposición.

Un tablero venezolano en redefinición

La rueda de prensa confirma que Venezuela atraviesa una etapa donde el poder real continúa en disputa, las instituciones están fragmentadas y los actores internacionales juegan un rol decisivo. El margen de negociación de cada sector dependerá de tres factores: presión interna, reconocimiento internacional y capacidad organizativa en el territorio.

Lo que Machado busca en Washington es precisamente eso: no quedar fuera de la arquitectura internacional que definirá la transición, e impedir que la salida de Maduro desemboque en una reconfiguración del mismo sistema sin cambios democráticos profundos.

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