Cubana denuncia a agentes de la Seguridad del Estado y reaviva debate sobre el acoso político

La habanera Laura Vargas publicó este martes un testimonio en su perfil de Facebook que ha generado fuerte repercusión entre exiliados y activistas cubanos. En el texto relata presuntas experiencias de acoso, persecución y hostigamiento por parte de la Seguridad del Estado durante tres años, así como una causa penal que asegura haber enfrentado en 2025 bajo el cargo de “mercenarismo”.

Según su testimonio, Vargas fue interrogada durante nueve horas en la sede de la policía política conocida como Villa Marista, poco después de abrirsele la causa penal. Relata también que un mes más tarde, durante el Festival de Cine de La Habana, coincidió en el cine Yara con un hombre que identifica como “Juan Carlos”, a quien vincula directamente con su vigilancia.

“Me quedé tiesa, no pude reaccionar. Lamenté después no haberle tirado una foto. Es difícil procesar que esa gente tiene familia”, escribió.

En su publicación agrega además que otro supuesto oficial, al que llama “Guillermo”, habría estado a cargo del seguimiento durante sus últimos meses en Cuba, antes de que otro agente al que denomina “Manuel” “desapareciera” de escena.

Junto a su testimonio, Vargas compartió una imagen en la que aparecen varios hombres en un espacio público. Ella misma señala con marcadores quiénes serían los sujetos mencionados. La identidad y funciones de los implicados no han sido verificadas de manera independiente y, como suele ocurrir en estos casos, no existen documentos oficiales que permitan confirmar los roles de las personas señaladas. El régimen cubano niega públicamente la existencia de persecución política.

Un testimonio que coincide con patrones previamente denunciados

Las denuncias de Vargas coinciden en tono y contenido con testimonios de periodistas independientes, activistas y opositores que aseguran haber enfrentado vigilancia, interrogatorios y presión psicológica por parte de la policía política. Villa Marista —el centro de detención e interrogatorios mencionado por Vargas— es desde hace décadas uno de los símbolos del aparato represivo cubano.

Organizaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Prisoners Defenders han documentado prácticas de vigilancia, amenazas, chantajes, hostigamiento laboral y policial dirigidas a personas percibidas como opositoras o críticas del régimen.

Impacto humano y psicológico del hostigamiento

Un aspecto que llamó la atención en el testimonio de Vargas fue la reacción emocional que describe tras ver a uno de los presuntos agentes en un espacio cotidiano junto a su familia.

“Es difícil procesar que esa gente tiene familia”, escribió.

Este elemento, muchas veces omitido en denuncias de contenido político, muestra la carga psicológica que implica enfrentar vigilancia y hostigamiento.

Del caso personal al contexto político

En el cierre de su publicación, Vargas dirige insultos al presidente designado Miguel Díaz-Canel y afirma que los presuntos oficiales serían “los papás de los singaos”, reflejando el nivel de indignación que mantienen muchos ciudadanos cubanos dentro y fuera de la isla.

Aunque su testimonio es personal y no constituye evidencia jurídica, se suma a un conjunto creciente de relatos ciudadanos que, en conjunto, ilustran un patrón de control político en Cuba.

Sin mecanismos internos para denunciar

Uno de los factores más relevantes es la ausencia total de vías institucionales dentro de Cuba para tramitar denuncias relacionadas con el aparato de seguridad. Sin un sistema judicial independiente ni libertad de prensa, lo que ocurre en interrogatorios, detenciones o actos de vigilancia queda fuera del alcance de la ciudadanía y de los defensores de derechos humanos dentro del país.

Por esa razón, muchas víctimas optan por hacer públicas sus experiencias solo cuando se sienten en condiciones más seguras, especialmente desde el exilio o desde el anonimato.

Conclusión

La publicación de Laura Vargas vuelve a situar en el centro del debate el impacto real de la vigilancia política, el hostigamiento y la falta de garantías civiles en Cuba. Más allá del caso personal, su relato contribuye a un archivo de testimonios que organizaciones internacionales consideran clave para documentar la represión estatal.

ClickCuba dará seguimiento a nuevos testimonios, así como a posibles reacciones de organismos de derechos humanos y actores políticos internacionales.

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