Combinado del Este: parcialmente devuelto lo robado a Pupito en Sy tras denuncia pública, pero fue enviado a celda de castigo

El preso político y rapero contestatario Lázaro Leonardo Rodríguez Betancourt, conocido como Pupito en Sy, continúa enfrentando represalias dentro del Combinado del Este, la mayor prisión de máxima seguridad en Cuba. Según información directa recibida por este medio a través de reclusos del penal, los guardias devolvieron parte de los artículos que le habían sido robados durante una visita familiar, pero solo después de que la denuncia fuera publicada por la prensa independiente.

Pupito, quien denunció públicamente el robo de ocho pares de medias y un pullover, habría sido castigado por exponer la situación. Fuentes internas afirman que pasó seis días en celda de castigo tras hacer pública la denuncia, una medida disciplinaria frecuentemente aplicada contra presos que se atreven a comunicar irregularidades al exterior.

La denuncia y las represalias

El 29 de diciembre, durante una visita de su familia, el rapero informó que la policía penitenciaria le robó parte de las pertenencias incluidas en el saco de comida. Tras difundirse su testimonio en redes y medios independientes, fuentes desde el penal aseguran que los guardias restituyeron ocho pares de medias y un pullover, confirmando de facto la existencia del robo inicial.

Sin embargo, lejos de reconocer el abuso, las autoridades del penal optaron por castigarlo, aplicando una de las medidas más duras del sistema penitenciario cubano: el aislamiento en celda de castigo.

Según relataron reclusos que lograron comunicarse clandestinamente con este medio:

“A Pupito le devolvieron parte de lo que le habían quitado, pero lo metieron seis días en celda de castigo por hablar.”

Las celdas de castigo suelen ser espacios reducidos, sin ventilación adecuada, con iluminación mínima o nula, donde al preso se le restringe el contacto humano, los objetos personales, las visitas y en ocasiones hasta el agua.

Un patrón conocido: castigar al denunciante en vez del responsable

El caso confirma un patrón persistente dentro del sistema penal cubano:

Ocurre un abuso o irregularidad. El preso denuncia. El abuso no se investiga ni se corrige institucionalmente. El preso es castigado por exponerlo.

Organizaciones de derechos humanos han señalado que en Cuba las cárceles funcionan bajo total opacidad, sin mecanismos internos de supervisión independientes y sin acceso para observadores internacionales.

La restitución parcial de las pertenencias robadas evidencia que la denuncia era fundamenteada, pero el castigo posterior revela el objetivo disuasorio: impedir que los reclusos comuniquen lo que sucede dentro del penal.

Un preso político conocido por no callar

Pupito en Sy ha sido catalogado como preso político por su actividad contestataria, sus letras abiertamente críticas contra el régimen y su participación en proyectos de hip hop independiente. Desde prisión ha enviado múltiples mensajes denunciando:

robos institucionalizados dentro del penal, comida en estado insalubre, negligencias médicas, introducción de drogas por parte de custodios, maltratos y humillaciones, y condiciones de vida degradantes.

Estas denuncias le han costado aislamientos, amenazas y traslados disciplinarios, según informan desde el propio penal.

El silencio oficial

El régimen cubano no ha ofrecido ninguna explicación sobre:

el origen del robo, la responsabilidad de los guardias implicados, la devolución tardía de los artículos, ni el aislamiento en celda de castigo.

Como ocurre habitualmente, no hay mecanismos institucionales para que los presos reclamen sus derechos o denuncien abusos sin ser castigados.

Cárceles sin control y una sociedad civil que documenta

En ausencia de prensa libre dentro de Cuba, las denuncias solo salen al exterior mediante:

familiares, abogados independientes, presos con acceso clandestino a teléfonos, y medios del exilio.

Este ecosistema de comunicación paralela se ha convertido en la única vía para registrar abusos, muertes bajo custodia, torturas y negligencias médicas, pese a los esfuerzos del Estado por silenciarlo.

El caso de Pupito en Sy muestra una realidad clara: denunciar desde la cárcel tiene consecuencias, incluso cuando la denuncia es cierta y queda confirmada por la restitución parcial de lo robado. Mientras el régimen mantiene sus prisiones fuera de todo escrutinio, la sociedad civil continúa documentando lo que ocurre detrás de los muros del Combinado del Este.

ClickCuba seguirá actualizando la situación del rapero y de otros presos políticos dentro del país.

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